Inauguración. La Galería Albricci se vistió de gala para recibir al público que se interesa por la obra de Georgina Chapa. Foto: Vanguardia/Mayra Franco
Reuniendo piezas de cuatro años a la fecha, la artista Georgina Chapa inauguró en la Galería Albricci, su exposición de pintura

“Tensión superficial” no es tanto una denuncia a la violencia y la agresión, más bien se trata de una presentación. Las obras que Georgina Chapa expone en la Galería Albricci fueron construidas con base en juegos de significado, de ideas y conceptos modificados.

Estos juegos aluden, dependiendo del punto de la exposición en que se encuentre, a las dinámicas del poder, el imaginario de los sueños y el ego; el último es el primero que uno puede observar al comenzar el recorrido.

Dos autorretratos lideran la muestra, uno de ellos seleccionado en la Primera Bienal de Autorretrato Rubén Herrera. Ambos ejecutan su objetivo de presentarnos a la autora, física y psicológicamente, y son también una introducción a los elementos surrealistas que en esta primera sala se colocan como protagonistas de las piezas.

Las escenas de los óleos sobre tela que configuran “Tensión superficial” ofrecen al espectador un panorama familiar al que le es introducido un factor ajeno e inusual. Los resultados son imágenes visualmente atractivas y divertidas, técnicamente bien logradas, en las que, en efecto, existe esta agresión implícita, pero cuya violencia es bienvenida.

Justo frente a estas piezas se hallan tres pinturas sencillas en su composición, magistrales en su ejecución y poderosas en su capacidad para mover al espectador. Con el gesto simple de colocar invertida una flor dentro de un florero con agua, sin elementos extra que provean mayor información, Chapa lanza al público la pregunta más importante de todas, de la que sus respuestas podrán entretenerlo por horas: ¿Porqué?

En la siguiente sala conviven de manera tensa piezas de tres proyectos que la artista desarrolló en años pasados. Entre flores, documentos históricos y la “femme fatale” contemporánea, presentados a través de fotomontajes, fotografía digital, arte textil y arte objeto, el espacio bombardea a quien contempla las obras con muy variados contextos e interpretaciones.

De estos tres proyectos artísticos, el que más presencia, física y conceptual tiene en la sala es el que Georgina Chapa realizó junto a otros artistas locales como Adriana Cerecero, Mercedes Aquí y Antonio Olvera en “Translumínico”, una investigación sobre la Batalla de la Angostura que culminó con la creación de obras contemporáneas enfocadas al análisis y rescate de este momento histórico nacional.

En “Naturaleza bien muerta” y “Femme Fatale del Cole” contrastan con los análisis académicos de las otras piezas pero no se alejan del sentido de la exposición al presentar también imágenes y significados violentados y de violencia, a veces difíciles de distinguir a primera vista, lo que los vuelve sutiles.
La exposición estará abierta al público en la Galería Albricci hasta finales de agosto.