Cuando escuchamos a alguien hacer referencia a “los derechos humanos” es común que indique invariablemente algo que tiende a proteger a las personas, refiriéndose exclusivamente a hombres, mujeres, niños y niñas; y regularmente se concluye haciendo referencia al derecho a la vida, a la libertad, a la salud, a la educación, y por qué no, hasta la libertad de expresión.

Es cierto, la frase “derechos humanos” no nos invita a ligar actos como, por ejemplo, la globalización, el desarrollo tecnológico o la constante demanda de bienes y servicios para la satisfacción de necesidades básicas de las personas; actividades que, por cierto, deben realizarse de una manera eficaz y ordenada.

Aunque parezca raro, lo anterior no es ajeno a estos derechos, toda vez que, además de proteger a las personas en su vida e integridad, los derechos humanos deben garantizar la satisfacción económica de las necesidades de las personas.

En efecto, todos los actos que tienden a movilizar el desarrollo tecnológico, así como la provisión de bienes y servicios son realizados, en su mayoría, por 
empresas, a las cuales también deben otorgárseles y salvaguardárseles sus derechos para que puedan cumplir con sus actividades ordenada y eficazmente.   

Esta importante práctica empresarial ha obligado a regular un buen número de actividades tendientes a la organización, funcionamiento y actos realizados por las empresas, tales como la competencia, la propiedad intelectual e industrial, así como las operaciones de crédito, por poner algunos ejemplos.
De ahí, los derechos humanos de las empresas a dedicarse a la actividad que estimen más adecuada (libertad de comercio), a formar su negocio con quién crea más conveniente (libertad de asociación), a adquirir bienes para realizar sus fines (propiedad privada), a no formar monopolios (libertad de competencia). 

Entonces, los derechos humanos no son exclusivos de hombres, mujeres, niños y niñas; aplican también para las empresas y son necesarios para garantizar que sus actividades se realicen de manera libre e igualitaria.   
 
gerardo@molina-garza.com

El Autor es Investigador de la Academia IDH
Este texto es parte del proyecto de Derechos Humanos de VANGUARDIA y la Academia IDH