Ilustración: Vanguardia/Esmirna Barrera
En octubre del 2017 el Instituto Nacional Electoral dará inicio al proceso electoral considerado desde ahora como uno de los más trascendentales de la historia del País

Los principales partidos de México, con todo y sus asegunes, retrocesos, problemas y falta de credibilidad, comienzan a definirse -que no es lo mismo a mostrar músculo- en la antesala del año electoral 2018, que inicia en el último bimestre del presente.

En octubre del 2017 el Instituto Nacional Electoral dará inicio al proceso electoral considerado desde ahora como uno de los más trascendentales de la historia del País, donde ni el PRI, ni el PAN y menos el PRD tienen asegurado el triunfo. Ni Morena, que figura en los primeros lugares en varias encuestas ganaría de calle la Presidencia.

Por el lado de los liderazgos independientes y a quienes se barajan en el posible Frente Amplio Democrático, ideado por el PRD, el PAN y otras agrupaciones, tampoco se ve claro quién pueda tener posibilidades de ganar.

No, nada está dicho. Acaso que la contienda será cerrada y que el voto se fragmentaría entre cuatro fuerzas y algunos independientes, de tal suerte que quien gane lo haría con alrededor del 30 por ciento de los votos.

En cuanto el INE de el banderazo en octubre de 2017, los aspirantes a candidatos independientes comenzarán a recolectar firmas de apoyo de los ciudadanos; sin embargo, con la desventaja que significa no tener partido, los interesados se mueven desde hace meses, al menos en su posicionamiento ante el electorado.

El PRI, que ayer tuvo su XXII Asamblea Nacional, dice haberse renovado, pues ahora, con el rompimiento de algunos candado experimenta cambios sobre figuras que por décadas fueron intocables.

Hoy, el PRI se abrió al grado de que su candidato presidencial puede ser un independiente, un ciudadano que simpatice con el partido, o aquel que no necesariamente tenga militancia de más de 10 años, como era obligatorio.

El PRI, pese a los problemas que le han generados todos sus ex gobernadores investigados penalmente, a sus reveces electorales recientes y a su desplome en las encuestas, se muestra triunfalista y hasta augura el “carro completo”.

A estas alturas, el PAN sigue sin definirse. No da señales de cómo elegirá a su candidato a candidata a la Presidencia de la República. Margarita Zavala, quien ya externó públicamente sus aspiraciones, sigue en pugna abierta contra el líder nacional del partido, Ricardo Anaya, quien también aspira pero no se define, mientras hace proselitismo a su favor.

Otros aspirantes como Rafael Moreno Valle, Miguel Márquez, Juan Carlos Romero Hicks y Ernesto Ruffo Appel, se mantienen a la expectativa y simultáneamente coquetean con los perredistas y el posible Frente Amplio Opositor.

El PRD de Alejandra Barrales hoy se muestra más débil que nunca. En su bajo perfil se imagina ir en alianza con el PAN, en el llamado Frente Amplio Opositor.

En tanto, Andrés Manuel López Obrador, capitaliza las debacles y problemas de los partidos tradicionalistas, y él, producto de los partidos, ahora con su instituto político nuevo, es el más seguro en aparecer en la boleta electoral, y no sólo eso, sino con posibilidades de triunfo.

Al estilo del PRI de antes, dice que “en su momento” Morena hará las designaciones de los candidatos a puestos de elección popular, incluyendo el abanderado por la Presidencia de la República.

Quienes no la tiene fácil son los independientes que aspiran la presidencia. Tendrán 120 días a partir de octubre para reunir el aval.

Si el electorado es de 84.9 en la lista nominal, los sin partido que aspiren suceder a Enrique Peña Nieto tendrán que reunir 84,255 firmas, es decir el 1 por ciento de la lista.

Hasta ahora, la experiencia de los independientes no es muy buena en México. En 2015, solo 6 de 133 candidatos triunfaron en las elecciones, entre ellos Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco” quien obtuvo la gubernatura de Nuevo León y Manuel Clouthier, como diputado federal.

En los próximos comicios de mitad de año de 2018 además de elegir al Presidente de la República, estarán en juego 3,637 cargos de elección popular; 128 escaños del Senado, 500 curules de la Cámara de Diputados, 8 Gubernaturas y la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

No cabe duda, se antoja un año electoral más que reñido, complicado.

Por lo pronto los partidos y los independientes empiezan a definirse, ante un electorado que a final de cuentas, tendrá la decisión en sus manos. Al tiempo.