Tomada de internet
El Monterrey sigue con un gran inicio mientras que los actuales campeones del futbol mexicano no han podido despegar

MONTERREY.- Un auténtico Rayados, por despliegue, control y goles, le trituró anoche la corona a unas Chivas que fueron arrastradas a un colapso inevitable que se tradujo en una paliza de 4-1.

Monterrey logró cambiar abucheos por aplausos y demostró que su futbol va tomando forma y gusto de la mano de la contundencia. Sumó su tercer triunfo consecutivo para seguir como líder del Apertura 2017 con 10 unidades.

Si algo tenía que confirmar Rayados era su evolución para reconciliarse con su gente. Y lo hizo con futbol y con goles, la mejor fórmula para emitir un mensaje de crecimiento y generar altas expectativas, algo que se le reclamaba a este cuadro de Antonio Mohamed.

Rayados al fin pudo imponerse a Chivas. El último campeón se le había atragantado en los recientes enfrentamientos, pero esta vez las cosas quedaron claras de entrada.

Si bien al minuto 2 parecía que el Guadalajara iba a dar batalla, fue apenas un espejismo. Jair Pereira capitalizó un centro después de un tiro libre de Oswaldo Alanís y de cabeza anotó el 1-0. A la postre sería la única jugada importante de Chivas en todo el partido.

Con este gol, Rayados vio caer por primera vez su portería en lo que va del torneo y clavó en 272 minutos la racha que traía sin recibir gol y se quedó corto para establecer un nuevo récord después de 50 años. En la temporada 66/67 había alcanzado 293 minutos en un inicio de competencia.

De todas maneras, Rayados ni procesó el golpe, porque dos minutos más tarde, en la primera acción colectiva, el paraguayo Celso Ortiz marcó el empate tras un preciso pase de Dorlan Pabón.

Precisamente el colombiano fue una de las figuras del local, por su empuje, entrega y por su generosidad sin egoísmos.

El mismo Pabón le sirvió el gol a Rogelio Funes Mori al 50’, después de otra jugada combinada, para luego hacer el suyo de penalti al 67’.

A esas alturas, Chivas estaba destrozado. El técnico Matías Almeyda se había ido expulsado y de pilón, llegó el cuarto de Avilés Hurtado para decorar más la fiesta.

Rayados fue demoledor porque futbolística y emocionalmente fue superior al Guadalajara, que aún no conoce la victoria en el torneo -3 empates y una derrota-, pero lo peor, continúa con actuaciones fantasmales que desvalorizan su contenido.