Durante 4 mil 499 millones de años todo iba bien el planeta. La Tierra, a pesar de sufrir el impacto de meteoritos gigantescos, erupción de volcanes, dramáticos cambios climáticos y otras catástrofes naturales que provocaron cinco extinciones masivas que acabaron con casi todas las plantas y animales, siempre prevaleció.

La ciencia ha demostrado que la regla fundamental a través del tiempo ha sido y será siempre la extinción. Hubo especies que llegaron a dominar la Tierra y reinaron por periodos de tiempo superiores a los 50 millones de años; desde el Anomalocaris, Orthoceras, el Brontoscorpio, Dunkleosteus hasta llegar al Tyrannosaurus rex, monstruos que estando en la cima de la cadena alimenticia, desaparecieron luego de cada gran extinción.

Pero la vida en la Tierra siempre encontró la forma de abrirse paso. El tiempo siguió su curso y hace apenas 1.6 millones de años, algunos parientes cercanos de los simios, levantaron su cara al cielo, se irguieron y aprovecharon que la evolución les había proveído de pulgares oponibles y empezaron a pensar, era la primera especie en la Tierra que lo hacía. Pasaron cientos de miles de años y esto seres se transformaron en el Homo sapiens, Homo erectus y Neardentales, todos antepasados de los humanos que vagaron y se extendieron sobre el planeta cazando y recolectando. Todo iba bien hasta que en algún momento de la historia hace alrededor de 100 mil años, el  Homo sapiens ganó la batalla y dominó el planeta.

Pasaron 90 mil años más hasta que surgió lo que ahora llamamos humanidad y fue entonces que comenzaron los verdaderos problemas. Y es que todas las grandes civilizaciones como sumerios, egipcios, griegos, chinos, romanos, mayas y hasta llegar a tiempos modernos; nos hemos matado y perseguido con un único fin: obtener y conservar el poder en cualquiera o en todas sus formas: económico, religioso y político. Ya no todo iba tan bien.

Aun así, la Tierra seguía conservando un equilibrio natural aceptable. Pero hace 160 años, tras la Revolución Industrial y la reproducción masiva de seres humanos, con todos demandando todo al mismo tiempo, todo empezó a ir mal. Los humanos empezaron a desarrollar esa extraña obsesión por destruir el planeta y unos cientos de años han sido suficientes para demostrarlo.

Esto ha provocado que algunos científicos aseguren que vamos en la ruta hacia una nueva extinción. Ahora, por primera vez en la historia, no es por causas naturales, sino por el hombre que ha sobrepoblado el planeta, depredado el entorno y acabado con sus recursos naturales.

Esta semana el profesor Stephen Hawking declaró nuevamente que los humanos deben encontrar una nueva casa en el espacio en los próximos 200 a 500 años si queremos sobrevivir como especie. El cosmólogo inglés repitió su advertencia de que la raza humana está condenada y que en algún momento, la Tierra como la conocemos será destruida por un asteroide, olas de calor o la sobrepoblación. 

Pidió a las naciones líderes enviar a los astronautas a la luna en el año 2020 en un intento por echar a andar la exploración especial. Dijo que tendríamos que estar aterrizando en Marte en el 2025 y que “la difusión del espacio cambiará por completo el futuro de la humanidad”. Sugirió abandonar nuestro Sistema solar e intentar viajar al sistema estelar más cercano, Alpha Centauri, donde se cree existe un planeta habitable conocido como Próxima B. Y como siempre, habrá nuevos planetas por destruir. 

Agregó que nuevas naves impulsadas por energía nuclear u otras formas, nos guiarán a nuestro nuevo hogar pues la tierra está bajo amenaza. Para Hawking, la ruta de la extinción está marcada y dice que debemos desarrollar la tecnología para permitir que los humanos viajen y vivan en mundos lejanos. Expone que los peligros que enfrentamos en el planeta, como el cambio climático, las armas nucleares y los virus genéticamente modificados, podrían plantear amenazas existenciales a nuestra especie.

El astrofísico va más allá poniéndole fecha de caducidad a nuestra sobrevivencia en la Tierra: mil años, por lo que no queda más opción que migrar a otros planetas, lugares en donde un lejano día se escribirá que todo iba bien, hasta que llegaron los humanos.

@marcosduranf