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México, D.F.- La Arquidiócesis de México dio por terminado el capitulo de la denuncia contra el cardenal Norberto Rivera Carrera, luego del fallo de la Corte Superior de Los Angeles de no iniciar juicio en su contra por falta de jurisdicción.
En su semanario Desde la Fe, consideró que no hay razón para que el prelado continúe bajo sospecha por el presunto encubrimiento a un sacerdote pederasta, pues en México no se encontraron elementos y en Estados Unidos se desestimó el caso.

"Así se desmoronan las intenciones diabólicas de quienes lo demandaron de un presunto complot internacional de la Iglesia Católica para proteger a sacerdotes delincuentes", indicó.

Según el semanario, esa acusación de encubrimiento, negligencia y conspiración internacional a la pederastia que presentó el "joven mentiroso, Joaquín Aguilar y sus abogados sin escrúpulos representó un abuso contra el cardenal, los fieles y los mexicanos".

Insistió en que la resolución del juez Eliu Berle sobre la falta de jurisdicción para iniciar juicio contra el cardenal en la Unión Americana, evidencia que "es momento de poner fin a los agravios infundados contra la Iglesia y sus pastores".

"Finalmente -y es que esa es la palabra porque en verdad marca el fin de un largo y triste proceso- la autoridad no encontró ningún elemento para que el caso se juzgara en una corte de Estados Unidos y consideró que el asunto es competencia de la justicia mexicana", expuso.

Pide evangelizar

El cardenal Norberto Rivera Carrera llamó a los católicos a evangelizar por todos los rincones del mundo, pues aseguró que la fe no es privilegio de unos cuantos.

Durante la misa en la Catedral Metropolitana, Rivera Carrera se refirió a la misión de la Iglesia Católica y en particular de los feligreses de propagar el Evangelio.

Ante decenas de fieles, sobre todo misioneros peruanos, quienes se destacaban por su vestimenta púrpura, Rivera Carrera aseguró que la Iglesia tiene plena conciencia de que su tarea evangelizadora está ligada a la promoción humana.

Por ello, añadió que para que la Iglesia cumpla su tarea, además de la palabra debe llevar a los más necesitados obras concretas, que hable del amor de Dios.

Subrayó que la fe es dinámica, por lo que debe ser comunicada "no puede ser aprisionada ni puede ser privilegio de un grupo, de una cultura o de un continente".

Dijo a los feligreses que si la fe no se transmite a los demás "es como un siervo inútil que entierra el talento que recibió", por ello insistió que la Iglesia en cada cristiano tienen el deber de evangelizar y dar testimonio de su fe.

Al término de la misa, una católica peruana agradeció desde el púlpito al cardenal Rivera Carrera el apoyo a los misioneros y la celebración a su santo patrono, "El Señor de los Milagros".