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México, D.F.- El cardenal Norberto Rivera Carrera pidió a quienes poseen riqueza que no se limiten a acumularla, dando algunas ayudas o donativos, sino que asuman su responsabilidad para que ésta produzca más riquezas, que se distribuyan de una manera más justa y generen fuentes de trabajo.
Durante la homilía que pronunció en la misa de ayer en la Catedral Metropolitana, el prelado aseguró que todos los seres humanos deben contar con lo necesario y tener oportunidades reales de dignificar sus vidas con un trabajo bien remunerado.

"La actitud ante las riquezas no puede ser solamente la posibilidad de dar ayudas o donativos, pues hay una responsabilidad mayor, la de ser buen administrador, para que esas riquezas produzcan más riquezas y se distribuyan con mayor justicia", advirtió.

Rivera Carrera sostuvo que este principio también es aplicable a los países y organismos internacionales que, dijo, pueden lograr el desarrollo y el progreso de los pueblos con habilidad y responsabilidad, para evitar que movimientos financieros y especulaciones monetarias sumerjan a los países del tercer mundo en una mayor miseria.

"La huida de los capitales suprime la posibilidad de abrir nuevas fuentes de trabajo, y cancela la posibilidad de crecer en salud, educación, vivienda y alimentación digna", consideró.

El tema también se abordó durante la oración de los fieles, en la que se pidió "porque los banqueros y el resto de los agentes económicos para que descubran el verdadero valor del dinero y devuelvan a la sociedad los beneficios que de ella han recibido".

Pide libertad religiosa

Al cumplirse 15 años del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y el Estado Vaticano, la Iglesia Católica se pronunció por una auténtica libertad religiosa, que garantice la libertad de expresión y el derecho a la participación política e institucional de todos los ciudadanos, sin importar sus creencias.

La mejor celebración del restablecimiento de relaciones debe ser la reafirmación de una sociedad moderna sobre el respeto a las convicciones religiosas de sus ciudadanos, sostuvo la Arquidiócesis Primada de México, y consideró que no puede existir un contraste entre libertad religiosa y libertad de expresión.

"Ambas pertenecen al ejercicio racional propio del humano", manifestó y lamentó que en esta época haya sectores del país con una verdadera fobia religiosa, que se expresa en una intolerancia propia de los regímenes totalitarios de antaño.

"Basta ya de ser objeto de burla y descalificaciones por quienes se sienten amenazados a causa de los principios y valores religiosos", demandó la institución en el editorial de su órgano informativo "Desde la Fe".