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Cuba, 1959. La revolución estremece al continente. Fidel Castro, la reforma agraria y las nacionalizaciones cobran sus primeros adeptos y enemigos. Mientras, el joven revolucionario Alfredo Guevara termina de dar forma a lo que llegaría a ser una de las instituciones más potentes a la hora de ``proyectar`` los logros y contradicciones de la isla. El Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográfica (ICAIC) cumplió este año medio siglo de existencia y su impronta aún es poderosa.
'Existir es una hazaña. Y ese es el balance', comentó Guevara de la institución fundada el 24 marzo de 1959, en entrevista con la AP. Más de 300 películas, un noticiero incluido por la UNESCO entre las ``Memorias del Mundo``, espacios para la experimentación sonora, una escuela internacional y el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano _este año en su 31a edición_ son algunos de los proyectos con participación del ICAIC.

Su proyección tiene reconocimiento internacional. El instituto ``ha sido un parteaguas... Ha dado un empuje fantástico y creo gracias a él el cine cubano sigue vivo, contento, vital y sólido``, dijo Pedro Armendáriz, presidente de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Más aún, tiene un significado ``importantísimo dentro del desarrollo cinematográfico y cultural de toda Iberoamérica``, añadió Armendáriz consultado a propósito del aniversario. Al calor de la institución isleña se formó lo que hoy conocemos como el Nuevo Cine Latinoamericano, que se desarrolló a lo largo de estas décadas.

``Fuimos protagonistas inesperados y cómplices de una urgencia de la revolución``, señaló Guevara. ``"Qué modelo (se siguió)? El punto de partida (fue) ... tomar lo mejor, lo más logrado del mundo desarrollado _el capitalista_ y los objetivos éticos de un ideal socialista``.

Guevara, de 82 años, uno de los intelectuales más reconocidos de la isla, incondicional de Fidel Castro y con fama de no quedarse callado, se definió nuevamente ``un revolucionario no por ideología, por ideal``.

``Me inspira una ética y en ella el principio irrenunciable de la autenticidad. Quien renuncie a la autenticidad, es decir, a ser él mismo, renuncia a la vida... cadáver a destiempo``, explicó.

Dirigente de la juventud comunista a fines de los 40, cuando estudiaba Filosofía y Letras, Guevara salió del país y volvió poco antes del golpe del dictador Fulgencio Batista en 1952.

``Casi de inmediato comencé con Titón (el director Tomás Gutiérrez Alea) a pensar en términos de cine y desde el cine la cultura y la identidad cubana``, rememoró. Ambos _Guevara como guionista_ se unieron al director Julio García Espinosa y comenzaron filmar, producir y fomentar cine-clubs.

Antes de 1959, ``trabajamos como mejor pudimos. héramos algo así como tres tanques dispuestos a abrir brecha``, destacó. ``Llegó el triunfo de la revolución y de este modo la oportunidad. Era todavía el cine el comunicador por excelencia y Fidel tenía conciencia de ello: la TV para el mensaje directo; el cine, provocador de reflexión e inquietador``.

Desde la creación del ICAIC hasta 1969 se realizaron más de 30 producciones, entre ellas clásicos como ``Memorias de Subdesarrollo`` (1968). La siguiente década se rodó un número similar.

Los 80 fueron de despegue con más de 100 películas, un ascenso interrumpido por la crisis de los 90, cuando sólo se terminaron unos 45 filmes que incluyeron ``Fresa y Chocolate`` (1993), ganador de los premios Goya de España y Oso de Oro de Berlín, y nominado a un premio Oscar. Durante la presente década se han producido 120 largos, medios y cortos.

Pero las relaciones del ICAIC con el proceso revolucionario no siempre fueron de complacencia. Muchas de las películas, además de reflejar la vida cotidiana, mostraron los ``baches`` del modelo.

Un ejemplo de las tensiones con el poder fue ``Guantanamera`` (1995), una aguda comedia de humor negro sobre la burocracia calificada por el ex presidente Fidel Castro como ``contrarrevolucionaria``.

Guevara reconoce que hacer tanto cine en y desde Cuba es un verdadero ``lujo`` para un país pequeño y enemistado con Estados Unidos.

``Nos hemos atrevido a todo``, comentó. ``En tiempos de dictaduras criminales y de la Operación Cóndor (destinada a exterminar la izquierda suramericana), en los 70, el ICAIC se declaró retaguardia de todo el cine latinoamericano y cumplió``.

Guevara dejó la dirección del ICAIC a comienzos de esta década, pero mantiene la presidencia del Festival del Nuevo Cine y se dice que está al tanto de todo lo que tenga que ver con el séptimo arte en la isla.

Pese a la carga del pasado, busca la proyección del futuro. ``Los iniciadores del movimiento cultural Nuevo Cine Latinoamericano, amparados y estimulados por el ICAIC, o han desaparecido o son medios tiempos o definitivamente ancianos. "Y cuál ha sido el rasgo distintivo de estos años? La renovación constante, la llegada de jóvenes y más jóvenes en oleaje que define verdaderas mareas``, resaltó.