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Un estudio español explicó que este alto porcentaje se relaciona con la baja percepción que tienen de los riesgos que corre el niño por el tabaco
Esta investigación fue presentada en el Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEmFYC), que se celebra en la actualidad en Valencia.

De acuerdo a sus conclusiones, sólo un 20% de las mujeres deja de fumar durante el embarazo, y durante los cuatro primeros meses este porcentaje apenas sube a un 21 %, publicó el sitio web del diario El Mundo.

Plácido Gascó, coordinador del Grupo de Abordaje de Tabaquismo de SemFYC, explicó que "a las embarazadas les ocurre lo que al resto de la sociedad. Tienen una baja percepción de los riesgos que el tabaco supone en el feto, a pesar de toda la información que existe al respecto".

Según señaló el especialista, el consumo de tabaco es el factor de riesgo modificable más importante para la salud del niño y la madre. El mal hábito "aumenta los riesgos de aborto y de que el bebé nazca con bajo peso (las mujeres que fuman entre 10 y 20 cigarrillos diarios tienen bebés con 200-300 gramos menos), y (el menor) tendrá más posibilidad de sufrir infecciones respiratorias (neumonía) y más problemas de oído (como la otitis)", señaló.

Agregó que "entre el 30 y el 40% de los casos de muerte súbita en los lactantes son atribuibles al tabaco", debido a que el centro respiratorio del chico aún está en proceso de maduración y es más sensible al humo.

Frente a estos datos alarmantes, Gascó sostuvo que es central el papel de los médicos a la hora de informar a las embarazadas sobre los peligros de este mal hábito, y remarcó la necesidad de desterrar ciertos mitos. "No es cierto que sea preferible fumar algún cigarrillo antes que someterse al estrés de la abstinencia. Esto no tiene ningún fundamento científico. No hay ningún cigarrillo seguro y desde el primero, los componentes tóxicos pasan al feto", afirmó.

Si bien los expertos confirman que el estrés por la abstinencia de la madre puede desencadenar taquicardias en el pequeño y un aumento del nivel de la adrenalina, esto "también lo provoca la nicotina", dijo Gascó.

Otro de los mensajes erróneos que suelen recibir las mujeres es el que reza que deben evitar el cigarrillo pero sólo durante el embarazo, por la salud del feto. "Esta idea es la que origina que después del nacimiento del bebé, muchas retomen el hábito", explicó el especialista.

El tabaquismo activo y el pasivo son, respectivamente, la primera y la tercera causa de mortalidad evitable en los países desarrollados.