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Leticia Robles de la Rosa (Excélsior)
Lo que desconocía, aclaró la canciller Patricia Espinosa, es que Estados Unidos solaparía el ingreso de armas a México
CIUDAD DE MÉXICO.- La secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, admitió que México sí tuvo conocimiento de una parte del operativo Rápido y Furioso, por medio del cual las autoridades de Estados Unidos solaparon el ingreso de casi dos mil armas a territorio mexicano.

Durante una comparecencia ante senadores, quienes la acusaron de "entreguista" hacia el gobierno de Washington, la canciller dijo que la dependencia a su cargo sí estaba informada de "operativos que pretendían incrementar la detección de tráfico ilícito de armas de EU hacia México", pero aclaró que el plan no contemplaba la distribución de armamento en suelo mexicano.

 

Senadores reprochan aval a los sobrevuelos

La canciller Patricia Espinosa compareció ante legisladores y reconoció que sabía parcialmente de Rápido y Furioso

El Senado de la República y la Cancillería protagonizaron ayer un encontronazo inédito porque la institución federal admitió que México conoció una parte del operativo Rápido y Furioso, y avaló aviones no tripulados de Estados Unidos en el país, sin pedir permiso al Senado, porque no violan la soberanía ni la Constitución, pero el Legislativo le demostró que en ambos casos se mancilló al país.

"Este operativo de Rápido y Furioso, en los términos en los que habría sido autorizado, buscaba permitir que intermediarios pudieran adquirir armas en Estados Unidos para detectar esquemas ilícitos de distribución y venta a terceros en territorio estadunidense sin que se contemplara su trasiego transfronterizo controlado. Y subrayó, sin que se controlara.

"(.) Esto es de lo cual las contrapartes mexicanas estaban informadas. Operativos que pretendían incrementar las detenciones y la detección de tráfico ilícito de armas de Estados Unidos hacia México, pero que de ninguna manera, en ningún momento contemplaron el trasiego de armas de Estados Unidos hacia México.

"Se alega entonces que esto habría ocurrido, y si eso es lo que se alega eso significa que en algún momento podría haberse excedido el mandato que tenían formalmente autoridades de ambos lados de la frontera", reveló ayer Patricia Espinosa, secretaria de Relaciones Exteriores, ante el pleno del Senado, cuyas fuerzas políticas le reprocharon una y otra vez lo que llamaron sumisión y entreguismo hacia el gobierno de Barack Obama y el desastre que el gobierno de Felipe Calderón ha hecho de la política exterior mexicana.

Pero Patricia Espinosa mantuvo su posición y destacó que nunca como ahora México, gracias al presidente Calderón, tiene una alta valoración a nivel mundial, sobre todo por su lucha contra el crimen organizado, y recordó que los problemas con Estados Unidos también existieron con los gobiernos del PRI.

Pero molestos, cada uno en su oportunidad, Ricardo Monreal, del PT; Dante Delgado, de Convergencia; Ludivina Menchaca y Arturo Escobar, del PVEM; José Guadarrama, Graco Ramírez y Pablo Gómez del PRD, así como los priistas Rosario Green, Carlos Jiménez y Fernando Baeza, le espetaron cada uno de los errores del gobierno mexicano en materia de política exterior, y le recordaron que la Constitución no faculta en ningún momento al Presidente de la República a autorizar sobrevuelos de equipos militares de Estados Unidos en territorio nacional.

Y Patricia Espinosa contó con el respaldo absoluto del PAN, cuyos oradores, como Rubén Camarillo, defendieron la política exterior de Felipe Calderón, y destacó que ha sido el gobierno de Estados Unidos el que se excede en sus incursiones secretas al territorio nacional.

La Canciller mexicana explicó también que la autorización para que Estados Unidos use aviones no tripulados para entrar a ciertas rutas del tráfico aéreo mexicano han servido para detener a los capos y para proteger la vida de policías y militares.

Argumentó que es facultad exclusiva del Ejecutivo federal autorizar estos vuelos y para ello se sustentó en la Ley de Seguridad Nacional y en un acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación en 1992, para que México pueda hacer uso de todos los recursos para garantizar la seguridad de sus habitantes.

Con la Constitución en la mano, el petista Ricardo Monreal le recordó a la Canciller que la Carta Magna está por encima de todas las leyes secundarias y decretos, y ella en ningún momento faculta al Presidente de la República para autorizar estas intrusiones; además, deja en claro que corresponde al Senado autorizar cualquier decisión de ese tipo.

Y lo mismo le dijeron Rosario Green, Dante Delgado, Graco Ramírez, Fernando Baeza, Pablo Gómez y Arturo Escobar, pero ella no cedió un ápice e insistió que la decisión presidencial está sustentada en la Constitución, aunque en ningún momento citó el artículo específico.

La molestia de los senadores de oposición era evidente. "No queremos demagogia", le pidió Graco Ramírez y en varias ocasiones el presidente del Senado, Manlio Fabio Beltrones, le pidió que respondiera todas las preguntas, pero la Canciller evadió la mayoría, y otras las contestó a la mitad.

Como ocurrió cuando le pidieron el número de agentes extranjeros de seguridad y de otro tipo de servicio que operan en territorio nacional, pues dijo que no son muchos, que no han aumentado considerablemente en los últimos años, pero que no puede decir cuántos son, porque es un asunto de seguridad nacional.

La tensión en el salón de plenos estaba latente, a pesar de que en varias ocasiones Manlio Fabio Beltrones tuvo que pedir orden a los senadores que desde la cafetería del salón de plenos hacían tanto ruido que se escuchaba hasta el pleno.

Y esa tensión también desató diferencias entre los senadores, como cuando Graco Ramírez acusó a los legisladores del Partido Verde de usar un lenguaje de extrema derecha, lo cual generó la protesta de estos legisladores, quienes pidieron la palabra para responder y aunque Manlio Fabio Beltrones les conminó a hacerlo la próxima sesión, el Verde le devolvió el raspón al perredista.

"Era nada más para atender las insinuaciones de un senador insolente y soberbio, el que me atreví a tomar hacer uso de la palabra y mi derecho de réplica", aseguró Francisco Agundis.

 

Elude tema de la relación con Pascual

La Secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, evadió las 10 preguntas concretas que los legisladores federales le hicieron para explicarles la relación del gobierno de Felipe Calderón con el embajador Carlos Pascual.

"Aprovechando que se encuentra usted en este foro, bajo protesta de decir verdad, quisiera preguntarle: ¿En qué condición se encuentra el embajador de Estados Unidos en México?, ¿Qué injerencia tiene sobre la toma de decisiones en materia de seguridad?, ¿Es cierto que el Presidente dejó de recibirlo?, ¿Cómo pudo entonces reportar a su gobierno sobre el desarrollo y operativos antes de que se llevaran estos a cabo?, ¿Quién le proporciona la información, el gobierno mexicano o sus propios agentes de inteligencia apostados en nuestro país?", le planteó Rosario Green.

Pero a pesar de que las preguntas fueron escuetas, Patricia Espinosa no contestó a ninguna.

José Guadarrama, del PRD, le pidió que dijera si confía en Carlos Pascual, pero Patricia Espinosa tampoco le contestó, como no lo hizo a Graco Ramírez, también del PRD, quien exasperado por las evasivas de la diplomática, le planteó: "¿Confía usted en el embajador Carlos Pascual sí o no? Pero también le preguntaron legisladores del PAN y el coordinador de los senadores de Convergencia.

Nada, de la boca de Patricia Espinosa jamás salió el nombre de Carlos Pascual y sólo tuvo una referencia: "hemos dicho que no hay razón para que el representante del gobierno de Norteamérica no se conduzca con el respeto que nuestro embajador lo hace en su territorio".

 Lo que sí dijo, aunque no se lo preguntaron, fue que el gobierno mexicano reprueba las expresiones del FBI respecto al combate del crimen organizado en México.