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Siete afroestadunidenses de un barrio pobre de Miami fueron acusados hoy en una corte federal de cuatro cargos por conspirar con la red Al Qaeda para llevar a cabo atentados e 'intento de hacer la guerra contra Estados Unidos'.
Miami.- La fiscalía sostiene que los acusados tienen lazos con Al Qaeda y pretendían realizar atentados contra la Torre Sears de Chicago, instalaciones de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la sede de la corte federal en Miami, entre otros sitios.

El fiscal Richard Gregorie dijo que el grupo llamó la atención de las autoridades en septiembre de 2005, cuando su líder Narseal Batiste, de 33 años, buscó apoyo de Al Qaeda para llevar a cabo un plan para hacer estallar la Torre Sears.

Batiste, quien vivía en Chicago, discutió otros proyectos, incluidos el envenenamiento mediante los saleros de restaurantes y provocar peleas entre pandillas en las calles del país, según las autoridades, que citaron testimonios de informantes.

Además de Batiste, el grupo estaba integrado por Patrick Abraham, Stanley Grant Phanor, Naudimar Herrera, Burson Augustin, Lyglenson Lemorin y Rotschild Augustine.

En sus argumentos iniciales, Ana Jhones, abogada de Batiste, comparó el caso como un escenario en que el guión ha sido escrito por el gobierno y en el que han comprado testigos.

Asimismo, afirmó que los acusados, identificados como son sólo miembros de una secta que mezcla elementos del cristianismo, el islam y el judaísmo.

La FBI consideró el arresto del grupo -en junio de 2006- como "un importante paso adelante en la guerra contra el terrorismo dentro de Estados Unidos", aunque reconoció que los planes de los acusados estaban en una etapa "más de deseos que operativa".

Los siete acusados, residentes del barrio afroestadunidense pobre de Liberty City, en Miami, se declararon no culpables de los cargos de conspiración para realizar atentados.

La acusación presentada por la Fiscalía Federal del distrito sur de Florida detalla que Batiste le pidió a una persona que viajaba a Yemen que lo ayudara a establecer contacto con Al Qaeda, según el testimonio que un informante presentó a la FBI.

El informante señáló que los miembros del grupo juraban lealtad a Al Qaeda y sugirió que estaban considerando atacar edificios de la FBI en cinco ciudades estadunidenses, según un video presentado como evidencia.

La FBI sólo encontró una pistola 9 milímetros cuando fue a detener a los siete hombres que, de ser declarados culpables, pueden enfrentar hasta 70 años de cárcel.

Este es el segundo caso en Florida en lo que va del año en el que Estados Unidos emplea en su estrategia judicial un ataque frontral contra el terrorismo, una política instrumentada a partir de los atentados de 2001.

Este verano, un jurado federal encontró culpable al hispano José Padilla y dos cómplices de cargos relacionados con terrorismo.