Dos días después de que un joven de 16 años asesinara a sus padres y a sus hermanos en Córcega, la isla mediterránea seguía hoy consternada
París.- Los medios locales comentaban que los hechos son totalmente incomprensibles. El adolescente admitió haber matado a sus padres y a a sus hermanos mellizos más pequeños, pero no reveló por qué lo hizo.

El joven era considerado amable y nunca había llamado la atención. "Era un buen alumno, siempre ayudó a su madre y quería ser dentista", dijo su abuelo Fernand F. al diario "Le Parisien".

Durante el verano, tenía un trabajo como barrendero en Porticcio, donde también trabajaban sus padres.

Según las primeras investigaciones, el adolescente disparó contra sus padres y sus hermanos de diez años mientras estos dormían en sus camas. Un día después, confesó los hechos a un tío y se entregó a la policía. Hoy iba a ser llevado ante el juez.

El joven indicó a los policías dónde hallar el arma, una escopeta de caza del padre. "Patrice (el padre) era cazador. Si en Córcega uno no tiene un arma, no es tomado en serio", dijo el abuelo.