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El ombudsman capitalino, Emilio Alvarez-Icaza, consideró que existen condiciones estructurales y sociales que derivan en que prevalezca la desigualdad en el ejercicio de los derechos de las mujeres.
México.- Al participar en la inauguración de la "La semana de la mujer" en el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF), advirtió que la aparente igualdad jurídica se ve mermada por discriminación contra el sector femenino en múltiples aspectos.

"Las mujeres están en desigualdad pese a que nuestra Constitución y otros ordenamientos internacionales establecen la igualdad; los indicadores revelan que en el ejercicio de los derechos, las mujeres tienen un déficit" comentó.

El Indice de Desarrollo Municipal en México elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo señala que no hay un solo municipio del país en el que los niveles de desarrollo para las mujeres sean mejores que los de los hombres, expuso el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

"Sólo cuatro por ciento de las presidencias municipales del país están dirigidas por mujeres, tenemos un déficit dramático en el ejercicio de los derechos políticos; incluso en la ciudad de México, de las 16 delegaciones, sólo una es presidida por una mujer" recordó.


Además, el sector femenino en la capital del país percibe un salario hasta 35 por ciento menor al que reciben sus contrapartes masculinas, aunque lleven a cabo la misma labor, señaló el titular de la CDHDF.

La situación más alarmante es la violencia, toda vez que siete de cada 10 mujeres mayores de 15 años sufre maltrato familiar, escolar, laboral, psicológico o físico, según datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, refirió.


Jurídicamente también hay una deuda pendiente, pues en ocasiones las mujeres son castigadas por los jueces con mayor severidad que los hombres porque hay estereotipos de género, alertó.

Esa problemática debe animar al diseño de políticas públicas en todos los niveles de gobierno para revertir la desigualdad y el maltrato, abundó Alvarez-Icaza Longoria.

Empero, también es responsabilidad de la sociedad y de los hombres en particular promover una nueva masculinidad que permita ver a las mujeres como iguales, pues la mayoría de los actos de violencia y discriminación se cometen en los hogares, puntualizó.