El Universal
Pentágono: cárteles operan con tácticas guerrilleras
Un reporte del Ejército estadounidense alerta sobre el crecimiento de grupos paramilitares en México, algunos de los cuales son usados por los cárteles de las drogas para dominar territorios y retar al Estado, además de ubicarse como parte de "la tercera generación del crimen".

En el informe titulado "La narcoinsurgencia de México y la política antidrogas de Estados Unidos", el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército, dependiente del Pentágono, plantea la necesidad de que el gobierno de Barack Obama modifique su estrategia contra el narcotráfico y la cambie a contrainsurgencia.

"Se está observando una transición del gangsterismo tradicional de asesinos a sueldo, a terrorismo paramilitar con tácticas de guerrilla", advierte.

El estudio se difunde a menos de una semana que desde Cancún un grupo paramilitar autodenominado Los Matazetas se dio a conocer a través de un video y una carta adjudicándose el asesinato de tres presuntos zetas como una forma de vengar los secuestros y abusos de que fueron objeto por parte de ese grupo delictivo, pero sus integrantes dicen apoyar la política contra el crimen organizado del presidente Felipe Calderón.

Difícil batalla

El reporte alerta a Washington que no será una tarea fácil, pero para enfrentar esta nueva faceta en México sería necesario "una exitosa contrainsurgencia, en la cual el uso de la fuerza debe ser integrada dentro de un gran esquema de programas políticos, militares, diplomáticos y económicos, con lo cual se refuerzan uno al otro".

Hal Brands, autor del análisis, refiere que los cárteles mexicanos emplean fuerza paramilitar privada que utiliza armas avanzadas y es reconocida por su brutalidad. En este aspecto, Los Zetas son considerados el ejército privado de México "tecnológicamente más avanzado, sofisticado y violento".

Brands destaca que el gobierno mexicano debe confrontar este aspecto si aspira a revertir la inseguridad que desde 2006 se aceleró con el narco.

Los grupos paramilitares de los cárteles, explica el reporte, se ubican como parte de la "tercera generación" que son más grandes y poderosos que las pandillas, por usar la violencia y la intimidación para debilitar a las instituciones gubernamentales y corromper la autoridad del Estado. Añade que apoyos como la Iniciativa Mérida no atacan de raíz el problema.