Naciones Unidas.- La ONU advirtió hoy que necesita "espacio político y humanitario" en Irak para llevar a cabo su nueva misión de facilitar una reconciliación nacional y paliar el sufrimiento que causa el sangriento conflicto entre su población.
Así lo afirmó hoy el subsecretario general para Asuntos Políticos de la ONU, Lynn Pascoe, en la presentación al Consejo de Seguridad del último informe sobre las actividades de la Misión de Asistencia de la ONU en Irak (UNAMI).

"Se le debe conceder a las Naciones Unidas el espacio político y necesario para llevar a cabo su nuevo mandato y se debe proteger y respetar su capacidad de conversar con todas las partes", señaló.

Pascoe dijo que el secretario general, el surcoreano Ban Ki-moon, ha aumentado de 65 a 85 el límite de empleados en la oficina del organismo en Bagdad y de 29 a 35 el de la sede en la ciudad kurda de Erbil, al tiempo que se sopesa volver a contar con presencia en Basora.

Reconoció que el país sigue sufriendo de violentos conflictos étnicos y políticos extremadamente complejos, pero se hizo eco del optimismo mostrado por Ban en el informe sobre Irak que presentó el miércoles pasado.

"Como apuntó el secretario general en su informe, existe hoy una oportunidad que no se puede desaprovechar. En septiembre se registró el número más bajo de muertes de todo el año", agregó.

Esa "oportunidad", indicó, la ha propiciado la tregua decretada por la milicia chií del Ejército del Mahdi, la alianza estratégica de los insurgentes suní con EE.UU. contra Al Qaeda y el aumento del número de fuerzas militares estadounidenses.

"Estos acontecimientos representan una oportunidad política de transformar estos desarrollos político-militares en la base desde la que lograr una amplia reconciliación nacional", comentó Pascoe.

En concreto, señaló que el "desafío" actual es lograr que se progrese en la revisión de la Constitución y en la tramitación de leyes fundamentales, como la distribución de los recursos petroleros y la reforma de la política de "desbaasificación" con la que en 2003 se purgó al sector público de afiliados al partido del depuesto Sadam Husein.

"Aunque se ha demostrado la dificultad de encontrar un equilibrio entre las diversas reivindicaciones sobre el futuro de Irak en medio de la violencia, la desconfianza y las amarguras del pasado, los líderes del país deben ir más allá de la retórica y la declaración de intenciones", apuntó.

Pascoe reclamó la colaboración de los vecinos de Irak en la labor de la ONU, a los que les exigió que "adoptaran un enfoque más responsable y mesurado" hacia la realidad de los iraquíes.

Washington acusa a Irán de asistir a las milicias chií con armamento, entrenamiento y dinero, al tiempo que reclama a Siria que cese el apoyo que desde ese país se hace llegar a la insurgencia suní.

Recordó que el panorama humanitario sigue siendo "alarmante", a pesar de la reducción de muertes registrada en el mes de septiembre.

Unas 60.000 personas mensualmente abandonan sus hogares a causa de la violencia, lo que ha elevado el número de refugiados en el exterior y desplazados internos a 4,2 millones.

Tras la presentación de Pascoe, los 15 miembros del Consejo expresaron su respaldo a la nueva misión de las Naciones Unidas y prometieron asistirla en sus gestiones.

"Estos son acontecimientos muy bienvenidos a los que se les debe seguir con pasos políticos hacia una reconciliación nacional, dirigida por los iraquíes y facilitada cuando sea necesario por la comunidad internacional", dijo el embajador de Reino Unido, John Sawers, en su intervención.

Pascoe señaló que esa será la principal misión del nuevo representante especial de la ONU en Irak, el sueco Staffan de Mistura, cuando en dos semanas llegue a Bagdad.