El Universal
Cerca de la Bahía de Kino, en Sonora, casi 242 hectáreas de tierra árida y costera han sido transformadas en exuberantes campos verdes utilizando agua de irrigación del Mar de Cortés
TUCSON, ARIZONA.- Carl Hodges tiene un plan que al parecer es demasiado bueno para ser cierto: quiere hacer crecer plantas en millones de hectáreas en medio del desierto, utilizando agua de mar. Dicho plan, menciona, ayudaría a disminuir el nivel del mar, detener el calentamiento global y proporcionar empleos a millones de personas en los países en desarrollo.

Esto pareciera un sueño pero el concepto del Hodges es real. De hecho, ya está creciendo en Sonora, México.

Cerca de la Bahía de Kino, casi 242 hectáreas de tierra árida y costera han sido transformadas en exuberantes campos verdes utilizando agua de irrigación del Mar de Cortés.

Una serie de canales, construidos por gente local, llevan el agua del oceáno al desierto, llenando la tierra de manglares y Salicornia.

Hodges, de 72 años, indicó que estos cultivos son apenas el principio, aunque otros expertos tienen dudas.

Hodges ha dedicado gran parte de su vida a promover el potencial de los cultivos pero su visión todavía se tiene que volver una realidad hecha y derecha, mientras trata de convencer al resto del mundo del potencial de la agricultura con agua de mar.

"No sé si soy lento o el mundo es estúpido, todavía no logro definirlo", dijo bromeando en una entrevista reciente. Hodges tiene la visión de hacer crecer cultivos tolerantes a la sal y que crezcan en las costas de todo el mundo y, en el proceso, dice, se resolverían problemas ambientales y socioeconómicos.

Todo lo anterior es resultado del trabajo de la Fundación Seawater, con sede en Arizona, establecida por Hodges en 1977 como una filial del Laboratorio de Investigación Ambiental de Arizona, también fundado por Hodges una década antes.

Aunque él ha estado trabajando sobre el proyecto de forma activa durante 30 años, la idea se remonta a 1955, cuando era estudiante de primer año en la Universidad de Arizona.

Los cultivos de agua de mar que a Hodges le gustaría ver cubriendo las costas de todo el mundo funcionan exactamente igual que otras plantas: tomando carbón de la atmósfera e introduciendo oxígeno en ellas.

Pero sus beneficios no quedan ahí, indicó Hodges. Los cultivos pueden ser utilizados para producir biodiesel, ofreciendo una alternativa a los combustibles a base de petróleo.

No obstante, no todo mundo está de acuerdo. "En teoría, todo suena muy bien... hasta que entras a los detalles prácticos", mencionó Carolyn Keiffer, profesora adjunta del Departamento de Botánica en la Universidad de Miami, quien se ha dedicado al estudio de las plantas con tolerancia a la sal. "La mayoría de las plantas con tolerancia a la sal son pequeñas. Con buen clima, la Salicornia crecería de 30 a 45 centímetros, por lo que serían necesarias muchas cosechas y cultivos para obtener un poco de combustible", añadió.

Keiffer mencionó que aunque los desiertos de las costas pueden ser no utilizados para la agricultura, existen todavía plantas nativas y ecosistemas que es necesario considerar antes de invadir las áreas con cultivos. "Esto limitaría la biodiversidad", dijo.

 

Pero mientras la demanda de combustible alternativo siga creciendo, Hodges piensa que su visión podría obtener el apoyo que necesita para echar raíces.

"La única manera de que funcione es que se lleve a cabo con inversión privada y produzca mucho dinero. Entre más dinero, más rápido crecerá", indicó Hodges, quien viaja frecuentemente a México para reunirse con inversionistas potenciales.
(Traducción: Gabriela Cornejo).