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Bogotá, Colombia.- Informa una radioemisora local que las autoridades han implementado un operativo especial para los 350 mil miembros de la fuerza pública
Las autoridades colombianas decretaron hoy un acuartelamiento de primer grado para los 350 mil miembros de la fuerza pública, tras la muerte del segundo jefe de las FARC, Raúl Reyes, informó hoy la radioemisora Caracol.

El emisora, que citó fuentes del Ministerio de Defensa, afirmó que todas las unidades militares y policiales quedaron desde este sábado, y en forma indefinida, en "alistamiento de primer grado" para contrarrestar una eventual ofensiva de las FARC.

Los organismos de seguridad prevén que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lanzarán una ofensiva militar como respuesta a la muerte de Reyes, el segundo hombre en la dirección del grupo insurgente.

El acuartelamiento de primer grado significa "estado de alerta máxima", por lo que quedan suspendidos todos los descansos entre los miembros de la Fuerza Pública, en especial del personal de las guarniciones militares y policiales.

Además, las autoridades ordenaron reforzar los cordones de seguridad en las sedes del presidencial Palacio de Nariño, el Ministerio de Defensa y otras sedes de gobierno que pueden ser blancos de ataques de las FARC.

Reyes, vocero oficial del grupo guerrillero, murió esta madrugada en territorio ecuatoriano, a unos mil 800 metros de la frontera con Colombia, tras un ataque aéreo y una posterior incursión militar terrestre colombiana.

El jefe insurgente había sido detectado por los organismos de seguridad colombianos en un sitio del departamento de Putumayo, en la frontera con Ecuador, razón por la que lanzaron una ofensiva contra su campamento.

El líder guerrillero murió en territorio ecuatoriano, pero las tropas colombianas, tras "asegurar" el lugar del ataque, trasladaron a este país los restos de Reyes y de los insurgentes abatidos en el operativo militar.

Las autoridades colombianas informaron que el cuerpo de Reyes se encuentra en una base militar en el Putumayo junto al cadáver de Julián Conrado, miembro del Estado Mayor de las FARC que también murió en el operativo.

Conrado, cuyo nombre real era Guillermo Enrique Torres, estaba en la lista de los guerrilleros más buscados en Colombia y, al igual que por Reyes, el gobierno ofrecía 2.5 millones de dólares de recompensa por su captura.

Este jefe rebelde ingresó a las FARC en 1983 y era reconocido como uno de los mejores compositores del ritmo vallenato al interior del grupo rebelde, además de ser el responsable de la política cultural de la organización insurgente.