El Universal
Señalan agentes de aduanas en Tucson que los narcotraficantes están recurriendo a avionetas monoplazas para burlar a las autoridades
TUCSON.- Los traficantes están recurriendo a una vieja y arriesgada táctica para burlar las nuevas medidas de seguridad en la frontera entre México y Estados Unidos: el uso de avionetas monoplazas muy livianas para el transporte de mariguana.

Las autoridades están al tanto de al menos tres vuelos en tiempos recientes -los cuales terminaron mal para los contrabandistas-, pero no saben si ha habido más y si han tenido éxito.

Se cree que se intensificarán esos vuelos, pero las autoridades no se ponen de acuerdo en torno a si el uso de pequeñas avionetas con chasis hechos con tubos de aluminio representa una novedad ni si se puede hablar de una tendencia al uso de esos aparatos.

''Si los cárteles consideran que son un éxito, habrá más vuelos'', dijo Rick Crocker, el agente a cargo de la oficina del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en Tucson. ''Si se lo impedimos, buscarán otras formas'' de traer la droga.

Los vuelos detectados en las últimas semanas se hicieron todos bien entrada la noche, a lo largo de distintos puntos de la frontera entre Arizona y México, la zona más usada por los traficantes.

Un piloto fue detectado y capturado en octubre cerca de Marana, al noroeste de Tucson. Otro se estrelló y murió en noviembre en una plantación de lechuga en San Luiz, al sudoeste de Arizona. El tercero se llevó por delante líneas del tendido eléctrico al sudoeste de Tucson en diciembre y quedó paralizado.

En todos los casos, las avionetas estaban llenas de mariguana. Una llevaba unos 90 kilos.

La Patrulla de Fronteras dice que cargamentos de 80 o 90 kilos no son una forma eficiente de traer la droga, pero indica que los contrabandistas están ensayando distintas variantes, impulsados por la necesidad y la frustración.

Agentes de la Patrulla de Fronteras confiscaron más de 363 mil kilos de mariguana en el año fiscal del 2008 en Arizona. Esa fue una cifra inferior a la del año previo, lo que lleva a pensar que está ingresando menos droga.

Las avionetas son un nuevo capítulo en el juego del gato y el ratón entre los contrabandistas y las autoridades. El gobierno dice que los traficantes han tenido que buscar nuevas estrategias ante las medidas tomadas para reforzar la vigilancia de la frontera, que incluyen más agentes, un cerco y moderna tecnología.

Los vuelos cortos en avionetas y los túneles subterráneo complementan los métodos más populares de contrabando, como el uso de personas que cruzan la frontera a pie, cargando la droga en sus espaldas, el empleo de camionetas que se internan en zonas remotas o el cruce por puertos fronterizos, con la droga escondida en los autos.

Los traficantes ya emplearon avionetas livianas a fines de la década de 1980 y principio de la de 1990, según Juan Muñoz Torres, del programa de aire y mar del Servicio de Protección de Aduanas y Fronteras.

''La historia se repite'', afirmó.

Muñoz Torres dijo que las avionetas eran populares antes de que los traficantes apelasen a aparatos más grandes. El uso de aviones grandes estuvo de moda hasta mediados de los años 90, en que las autoridades comenzaron a usar globos con radares, que detectaban los vuelos clandestinos.

El programa de aire y mar, señaló Muñoz Torres, está usando la tecnología existente y adquiriendo nuevos sistemas para detectar cualquier actividad con avionetas ultralivianas.

Los expertos dicen que es más difícil detectar esas avionetas, cuya armazón de aluminio, con alerones triangulares de dacron y el fuselaje al descubierto generalmente no son pillados por los radares, sobre todo cuando vuelan muy bajo, declaró Joe Clark, profesor asistente de la Universidad de Aeronáutica Embry-Riddle en Daytona Beach, Florida.

Además, son baratos. Una avioneta ultraliviana usada cuesta unos 5 mil dólares. Una nueva, el doble.

Según las reglas de la aeronáutica, deben ser monoplazas, pesar menos de 115 kilos, llevar 20 litros de combustible y volar a una velocidad máxima de 100 kilómetros por hora. No pueden llevar carga de ningún tipo. Sólo el piloto.

No se necesita licencia alguna para conducir esos aparatos, que tienen prohibido sobrevolar por áreas pobladas o en la oscuridad.

Los traficantes, no obstante, no se apegan a las normas y están haciendo las modificaciones necesarias. El aparato que se estrelló transportaba 64 kilos de mariguana en una cesta de aluminio adosada especialmente.