El Universal
Las Aguilas nunca han podido trascender en un torneo de apertura, pues ni siquiera han disputado una final; hoy en día aseguran que pesa la ausencia de Blanco
De un coloso dominante de liguillas, a un simple mortal con más defectos y debilidades que virtudes. Esa es la cara del Club América en la modalidad de los torneos cortos en sus etapas de Invierno u hoy llamados Apertura, conjunto que, por si fuera poco, lanza profundos lamentos ante la ausencia de su último ídolo: Cuauhtémoc Blanco.

En plena crisis por recomponer un camino que salve la cabeza del técnico Luis Fernando Tena, las Aguilas vuelan bajo sobre un terreno helado y hostil. El torneo de Apertura 2007, nada más echar un vistazo a la historia de estas etapas que culminan con el frío decembrino y rotundos fracasos americanistas sin título alguno.

Nada que recuerde al temible amarillo que dominó las Liguillas entre 1981 y 1996, cuando de manera ininterrumpida acudió a todas, cosechando cinco títulos, costumbre que olvidó nada más se topó con la imposición de los torneos cortos.

Para muestra del maleficio que le esperaba, en el Invierno 1996 vio rota esa racha de invitado frecuente a la fiesta grande que acumulaba 15 años consecutivos.

Desde entonces, dicha muestra se convirtió en costumbre de desaciertos, fracasos y frustraciones para la afición azulcrema, que nunca ha podido ver dar la vuelta olímpica a sus emplumados en las fiestas decembrinas.

Por el contrario, las navidades americanistas se viven con sabor a hiel. Sin siquiera alcanzar la etapa de una gran final. Incluso con un récord que cualquier club que se presuma grande escondería en lo más recondito de su maltrecho orgullo, al no poder calificar en cinco de 11 ocasiones a la Liguilla, cuando en décadas anteriores era infalible.

Justo en el peor de los presagios para el futuro de la oncena capitalina, desde el interior del club se alza una voz que lamenta la partida de Blanco.

Santiago Fernández, joven delantero de la institución, acepta que de alguna manera, la inversión que el equipo hizo con tantos refuerzos no ha dado los frutos que se esperaba, "creo que el presupuesto que se gastó para que vinieran jugadores nuevos, que son importantes, hay que desquitarlo en los partidos y seguramente poco a poco se van a dar los buenos resultados".

Una situación que al menos en el torneo pasado era diferente desde el momento que sabían de la capacidad de Blanco.

"Confiábamos mucho en Cuauhtémoc, creo que él nos sacaba de muchos aprietos y cambiaba la forma de jugar, pero hay que acostumbrarse poco a poco".

Situación que al parecer ha llevado más tiempo del que se tenía previsto, porque aún "Blanco es un jugador que nos hace falta, es indudable la capacidad que tiene, pero sabíamos que no iba a estar todo el tiempo con nosotros y hay que tratar de darle vuelta a esto".

Y es que, para muestra está que cuando se viene la Jornada 9, América aún no pueda tener en su casillero un triunfo fuera del Estadio Azteca, "el América no se puede dar el lujo de no haber ganado hasta el momento ningún partido de visitante".

En lo que va del torneo, América acumula un par de empates y otro más de descalabros cuando se trata de estar de gira, entre las derrotas destaca la que Santos les encajó por goleada en Torreón, que desencadenó toda una serie de presiones para remover de su puesto al técnico Luis Fernando Tena.

Es la agonía del que alguna vez fuera un coloso dominante, que ahora arrastra su prestigio nada más ver que tiene el invierno a unos meses y se tiene que conformar con relamer su orgullo herido, mientras llora por el último de sus ídolos: Cuauhtémoc Blanco, que hoy no está más para rescatarlo.