Denver, EU.- Angeles Mastretta explora los altibajos de la vida conyugal en su nueva colección de cuentos titulada "Maridos".
El título evoca la experiencia común de mujeres con respecto a los hombres, dentro, fuera o al margen de los lazos del matrimonio, es decir, "maridos" en el más amplio sentido de la palabra.

No importa cuál sea el carácter de la relación en términos sociales o legales entre las parejas que habitan sus páginas, el tiempo invariablemente la convierte en algo tedioso, que en el mejor de los casos, revivirá su afecto en algún pasaje esporádico de nostalgia.

Aunque "Maridos" lleva por subtítulo "cuentos", también podría leerse como una novela de protagonistas colectivos que comparten la misma suerte en sus relaciones afectivas.

El texto está enmarcado por la historia de Julia Corzas, quien se sienta "una tarde naranja" a jugar una partida de ajedrez con su tercer esposo y durante la misma le teje las historias de amor y desamor que componen el texto.

Al estilo de "Las mil y una noches", el personaje va de historia en historia como una Scheherezada de nuestros tiempos, hilvanando relatos dispares, unidos por el hilo de las relaciones afectivas entre hombres y mujeres.

Los roles se invierten en "Maridos" ya que son las mujeres quienes viven convencidas que los hombres son incapaces de fidelidad a su pareja.

Sin embargo, a diferencia del sultán Schahriar de "Las mil y una noches", estas mujeres no tienen el poder de hacerlos pagar por sus traiciones salvo, en casos, con la misma moneda.

Las historias son esencialmente las mismas aunque los tiempos y las clases sociales difieran.

Las mujeres no esperan de sus hombres, ricos o pobres, resistencia alguna al vicio, trátese de faldas, barajas o botellas, como si ésa fuese su naturaleza.

Afortunadamente, Mastretta no pinta a sus mujeres como víctimas intachables, sino que, como Scheherazada, son mujeres ingeniosas que se las arreglan para sobrevivir, económica y emocionalmente.

Los casi 50 cuentos que componen "Maridos" varían considerablemente en extensión, algunos son micro relatos entre uno o dos párrafos y otros se acercan a lo que tradicionalmente se espera de un cuento.

Sin embargo, la extensión no elimina el carácter anecdótico y coloquial de los relatos.

En los cuentos no se indaga en el carácter de los personajes o los motivos que impulsan la historia.

Se trata más bien de historias como las que podrían escucharse en cafés o salones de belleza, ligeras pero bien sazonadas, con el propósito principal de entretener.

Al final de "Maridos" cabe preguntarse qué se propone Julia Corzas en tejer historias para ese marido que la visita de vez en cuando.

¿Será para que se quede o para que regrese? ¿Serán advertencias o relatos ejemplares? ¿O simples pretextos para pasar el rato como los amoríos o los partidos de ajedrez?.

(Mastretta, Angeles."Maridos". Nueva York:Rayo, 2007).