Keinan falleció en agosto a los 82 años de edad, dejando atrás una vida repleta de activismo político y de creatividad plasmada en novelas como "HaDerej L'Ein Harod" (El camino a Ein Harod), que le convirtieron en uno de los autores israelíes más influyentes.
Jerusalén, Israel.- El israelí Amos Keinan hizo casi de todo en su bohemia vida: escribir, pintar, esculpir... y tras su muerte sus allegados han desenterrado un pasado más polémico, también trató de asesinar a un ministro.

Keinan falleció en agosto a los 82 años de edad, dejando atrás una vida repleta de activismo político y de creatividad plasmada en novelas como "HaDerej L'Ein Harod" (El camino a Ein Harod), que le convirtieron en uno de los autores israelíes más influyentes.

Desde entonces, familiares y allegados han reconocido públicamente que el laico, izquierdista y provocador Keinan les confesó que en 1952 intentó asesinar al ministro de Transportes, David Zvi Pinkas, al colocar una bomba en su casa de Tel Aviv.

El motivo era la indignación ante una ley aprobada por Zvi Pinkas, del partido derechista religioso "Mizraji", para luchar contra la escasez de combustible y que prácticamente prohibía el empleo de automóviles en la jornada sabática.

Días después del anuncio de la medida, Keinan y un ex compañero en la milicia nacionalista judía Lehi, Shaltiel Ben-Yair, lanzaron contra el balcón de la casa del ministro una bomba, que despertó la alarma entre las autoridades pero no explotó.

En vez de tomar precauciones, los dos "aprendices de magnicidas" intentaron de nuevo la jugada al día siguiente, pese a que la vivienda estaba ya vigilada por la Policía.

Keinan y Ben-Yair colocaron un nuevo explosivo, que hizo saltar por los aires la puerta de la casa, pero tampoco logró su objetivo.

Los agentes de guardia, que les habían visto entrar a escondidas en el recinto, les detuvieron casi con las manos en la masa.

Uno de los amigos de Keinan, el poeta israelí Jaim Hefer, recuerda a sus 84 años cómo le ayudó a lograr la dinamita porque pensaba que "la utilizaría tan sólo para dar un susto" al ministro.

"Luego me confesaron que iban a por todas", señala a Efe Hefer, galardonado en 1983 con el máximo reconocimiento del país por las letras que escribió para canciones.

Ante los investigadores policiales, el joven autor y su colega optaron, en cambio, por guardar absoluto silencio.

"Cuando el jefe de la Policía de Tel Aviv fue a entrevistarle a la cárcel y le ofreció hablar con él 'de hombre a hombre', Keinan respondió con calma: 'Hoy hace buen tiempo, ¿no?'", recordaba uno de los principales líderes pacifistas israelíes, Uri Avnery, tras la muerte de quien fuera su amigo y compañero de trabajo.

Finalmente, el juez optó por dejar a los sospechosos en libertad por falta de pruebas.

Esta historia había quedado en el baúl de los recuerdos y en las hemerotecas durante más de medio siglo, hasta que la hoy viuda del literato, Nurit Guertz, desveló la verdad sobre el caso en un libro publicado hace un año, cuando Keinan ya luchaba contra el Alzheimer.

La posterior ola de confesiones ha llevado a la familia de Zvi Pinkas a pedir justicia sobre un episodio histórico que desconoce la práctica totalidad de los israelíes.

Baruj Gross, sobrino del difunto ministro, ha enviado una carta este mes al presidente del país, Simón Peres, para que convenza al primer ministro, Benjamín Netanyahu, de la importancia de crear un comité público que investigue el intento de asesinato.

"No quiero un juicio, ni ensuciar el nombre de Keinan, sino rescatar el episodio para que aprendamos las lecciones de la Historia", explica a Efe.

Gross defiende que el homicidio frustrado afectó tanto al ánimo de su tío que contribuyó a su muerte dos meses después de infarto.

"El atentado no causó la muerte, pero seguro que influyó. Mi tío no pudo digerir lo sucedido. Recuerdo que tras el incidente me preguntó con tristeza:'¿Es éste el Estado que estamos construyendo?", relata.

Gross compara la acción de Keinan con el asesinato de Isaac Rabin en 1995 por un judío ultra religioso y, por ello, ha recurrido al Foro Legal para la Tierra de Israel, una organización de derechas, para que lidere una cruzada por la memoria de Zvi Pinkas, aunque sea en detrimento de la imagen de una figura respetada en el país.

"Queremos que se reescriba la historia para que la gente conozca la verdad. Lo que pasó no puede quedar como una anécdota graciosa, menos aún en un país como Israel", donde conviven judíos seculares y religiosos en un delicado equilibrio, asegura Shmuel Klein, encargado del dossier en esa ONG.

Mientras tanto, el nombre de Keinan seguirá asociado a sus críticos artículos de prensa, su excelente manejo del hebreo o su carácter de "bon vivant", y no al de un magnicidio frustrado.