Nueva York, EU.- La actriz mexicana Angélica Vale, protagonista de éxitos como "La fea más bella", entregó hoy en Nueva York un premio a la argentina Gabriela Lebena por sus esfuerzos en beneficio de los niños enfermos y sus familias.
Además de Vale, la actriz y cantante Hayden Panettiere de la serie "Heroes" de la cadena NBC, el cantante y compositor de R&B Ne-Yo y el chef Ron Bolaro compartieron hoy con cinco homenajeados por su labor por los niños necesitados, durante el Día del Niño en la "Ronald McDonald House Charities" en Manhathan.

Vale es una de los artistas que se han unido a la entidad sin ánimo de lucro y aunque es la primera vez que lo hace no es nuevo ya que su madre también cooperó con la organización en México.

"Me estoy uniendo como amiga de la Ronald McDonald House Charities. Es la primera vez que me invitan y estoy muy contenta. Yo sabía lo que hacían y las casas que tienen en distintas partes del mundo para dar apoyo a los niños que lo necesitan", dijo a Efe la cantante y actriz.

"Me gusta mucho la idea que sean casas donde te puedas sentir cómodo, donde puedas descansar, sentirse un poco 'apapachado'. Amo a los niños y espero que me vuelvan a invitar", señaló.

Con la humildad que la caracteriza, Vale saludó y se tomó fotos con todos los seguidores que quisieron tener un recuerdo de la actriz y cantante, quien entregó el premio a Gabriela Lebenas, administradora y cofundadora del primer hogar Ronald McDonald en Argentina, que tiene como sede Buenos Aires.

Lebenas, que no pudo evitar el llanto durante la ceremonia, donde la solidaridad unía a los asistentes, comentó por su parte a Efe que hace 16 años comenzó su labor humanitaria con niños pacientes de cáncer.

Para esa fecha Lebena, que era maestra de educación primaria en Buenos Aires, además de coreógrafa y bailarina, cuidaba los fines de semana a la hija de un matrimonio amigo mientras ellos viajaron a Los Angeles (California) para someter a tratamiento contra el cáncer a su otra hija.

Tras siete meses de atención médica la niña falleció pero su padre regresó con el propósito de fundar un hogar Ronald McDonald en Argentina, del cual se habían beneficiado durante su estancia en California para lo cual pidió ayuda a Lebenas.

El primer paso fue contactar a la organización para conocer los requisitos y luego junto a otros cuatro voluntarios comenzaron a visitar niños pacientes de cáncer en diversos hospitales y organizar festivales para ofrecerles alguna diversión.

Lebenas continuó trabajando doble turno como maestra y de noche como coreógrafa pero pese a su cargada agenda se dedicaba también a recaudar fondos para salas de juego para niños en diversos hospitales y construir la casa donde se daría albergue a padres y niños mientras éstos reciben tratamiento médico.

"Tenemos muchas familias de Venezuela, de Ecuador y han venido algunas de Chile, Perú y Bolivia, pero de Uruguay, Ecuador y Venezuela tenemos constantemente. La casa tiene 30 habitaciones y tenemos listas de espera constantemente", señaló.

Aseguró que lo más que le ha gustado del trabajo humanitario que ha realizado ha sido la oportunidad de conocer un mundo que era totalmente desconocido para ella.

"Desconocía lo que era la solidaridad, el voluntariado, las organizaciones no gubernamentales, que muy poca gente conoce, al menos en Argentina es así", señaló Lebenas, quien habla con pasión de la labor a la que se ha dedicado por cerca de dos décadas con el apoyo de su esposo Claudio Fraenkel.

Aseguró que al principio fue muy difícil poder cumplir con la meta que se habían impuesto porque el tema del voluntariado y de las organizaciones no gubernamentales es un tema relativamente nuevo en su país.

"Sé que no puedo cambiar el mundo, me encantaría, pero desde mi pequeño lugar trato de hacerlo. Si cada día puedo conmover a una persona, estaría complacida", afirmó Lebenas, madre de Demián de 10 años y Cindy de seis.

La Ronald McDonald House Charities ofrece albergue a familias como la de Nelson Cruz y Erica Negrón de Puerto Rico, quienes hace seis meses residen en el hogar de Manhathan mientras su niño de cuatro años recibe tratamiento contra el cáncer y pronto será sometido a un trasplante de médula.

"Si no fuera por este hogar no sabríamos qué hacer. El hospital es cerca pero también tenemos transporte" a los diferentes hospitales donde los niños reciben tratamiento, señalaron.