Figuras de papiroflexia cuelgan del árbol de cuatro metros de altura en el Museo de Historia Natural de esa ciudad
Unas quinientas creaciones de papiroflexia enforma de animales y letras del abecedario cuelgan ya del tradicionalárbol de Navidad de más de cuatro metros de altura que desde hoy da labienvenida a los visitantes del Museo de Historia Natural de NuevaYork."Siguiendo el orden alfabético la decoración del árbol comienza conun apatosaurus y acaba con una cebra ("zebra" en inglés), que por elcamino se encuentran con varios camellos, un gorila, una iguana eincluso una medusa", explicó hoy a Efe la directora del museo, EllenFutter.

Tras una multitudinaria cuenta atrás, el encendido de esteespectacular abeto dejó boquiabiertos a los numerosos niños que lorodeaban en una jornada en la que ya sonaron algunos de los clásicosvillancicos navideños.

Algunas de las confecciones de este peculiar "árbol origami" (elarte japonés de la papiroflexia) que abren boca para la llegada de lascelebraciones navideñas homenajean así a los animales que protagonizanuna de las exposiciones más recientes del museo, dedicada a losmamíferos más grandes y pequeños de la Historia.

"El árbol es muy bonito y es divertido buscar un animal diferentecon cada letra del abecedario", dijo a Efe Anthony, de siete años, queacudió junto a su madre y otros amigos a la presentación del singularabeto.

Además de las manualidades de papel, dos enormes barosauriosesculpidos con ramas de pino e iluminados con decenas de luces blancascustodian desde hoy las puertas del imponente inmueble donde se rodó Una noche en el museo (2006).

Los barosaurios recibirán durante estas fiestas a los miles deneoyorquinos y turistas que visitan el museo cada día para contemplarparte de los 150 millones de especímenes con que cuenta su colección,una de las mayores del mundo.

Estos gigantescos dinosaurios de cuello largo emulan al imponenteesqueleto de barosaurus que hospeda el museo y que supone una de suspiezas más características.

Junto a la colocación del emblemático abeto noruego que desde haceunas semanas se erige en la plaza del Rockefeller Center, uno de loslugares más concurridos de Manhattan, el alumbrado de este homenaje ala papiroflexia es uno de los primeros pasos que la ciudad ha dado paracontagiar del espíritu navideño a turistas y neoyorquinos.

Durante más de treinta años el Museo de Historia Natural ha seguidola tradición japonesa del "origami" para crear uno de los árboles deNavidad más espectaculares de la Gran Manzana.

Esta tradición comenzó con un pequeño árbol navideño que lacomisaria del Departamento de Entomología Alice Gray decoraba en sudespacho cada año con insectos realizados en papel.

Con el paso de los años, tanto la popularidad de la papiroflexiacomo el tamaño del árbol ha ido en aumento y en algunas ocasiones hallegado a superar los catorce metros de altura y el millar deconfecciones de papel.

Además del clásico árbol del Museo de Historia Natural y los adornosque ya lucen muchos grandes comercios, la ciudad de los rascacielos seprepara ahora para alumbrar, el próximo 2 de diciembre, el colosalabeto del Rockefeller Center, que en su punta lucirá una gran estrellade cristales Swarovski.