El escritor chileno Antonio Skármeta retrocede a finales de los ochenta, en las postrimerías de la dictadura de Augusto Pinochet, para contar una historia de alegría y esperanza en "Los días del arcoíris". Foto Especial
Elena Box/DPA
Más allá de la publicación de "Los días del arcoíris", que se realiza simultáneamente en España y todos los países de América Latina, Skármeta habló también de temas actuales, como el cambio de gobierno en Chile.
Madrid, España.- El escritor chileno Antonio Skármeta retrocede a finales de los ochenta, en las postrimerías de la dictadura de Augusto Pinochet, para contar una historia de alegría y esperanza en "Los días del arcoíris", la novela galardonada con el premio Planeta-Casa de América que hoy presentó en Madrid.

"El miércoles tomaron preso al profesor Santos. Nada raro en estos tiempos. Sólo que el profesor Santos es mi padre". Con estas palabras, narradas en primera persona por el joven Nico, arranca un relato sencillo y directo, que critica la dictadura militar chilena (1973-1990) a través de dos tramas que se entremezclan.

La primera tiene lugar "en un momento muy luminoso de la historia de Chile, en 1988, tras 15 años de férrea dictadura y con unos medios de comunicación cerrados a cualquier oposición", contó el escritor. Los chilenos fueron convocados a un plebiscito para decidir si querían que Pinochet continuara otros ocho años como presidente, y manifestaron "ese 'no' latente" contra el dictador, esa "gran cultura democrática que tenían desde hace décadas".

Estrella de la campaña del "no" es, en la ficción de Skármeta, un publicista que compone una delirante emisión en la que opta por mirar al futuro con optimismo. Frente a la campañadel "sí", que venía a decir "Yo (Pinochet) o el caos", el "no" quiso transmitir "alegría, humor y ansias de futuro, todo lo contrario a lo que había en la población".

En este sentido, se trata de una novela "llena de luz, una luz que condujo a los chilenos a la libertad y a la democracia", añade Skármeta. Su título, "Los días del arcoíris", hace referencia al símbolo elegido para la campaña del "no", un arcoíris "que representa la unión de fuerzas tan distintas". Y lejos de ser un relato político -"como mucho secundaria o terciariamente"-, es una novela "sobre el poder de la imaginación para, en circunstancias especiales, provocar cambios".

La segunda línea argumental se centra en Nico, un estudiante de secundaria que "con su voz juvenil, su ingenuidad y la ternura de su 'polola' (novia)" cuenta lo que va ocurriendo a su alrededor: la "desaparición" de su padre, el miedo a no volver a verlo o la detención de su profesor de inglés, que aparece degollado días después. Él representa a esa nueva generación con menos ataduras. Y Skármeta retrata esos afectos entre padres e hijos que luchan, cada uno a su modo, por un fin común.

El autor de "Ardiente Paciencia" y "El baile de la victoria", ambas adaptadas con gran éxito a la gran pantalla, mostró su inclinación por el cine con la presentación de un montaje sobre aquellos días de 1988, realizado por él mismo. Además, se arrancó a leer unos fragmentos de la novela, y no dudó en entonar una de las melodías de la campaña del "no", al ritmo del "Danubio Azul", desatando las risas de los periodistas.

Más allá de la publicación de "Los días del arcoíris", que se realiza simultáneamente en España y todos los países de América Latina, Skármeta habló también de temas actuales, como el cambio de gobierno en Chile. "Un vuelco a una coalición de centro-derecha que no resultó nada traumático" pues también había una derecha democrática que dijo "no" a Pinochet, entre ellos el actual presidente Sebastián Piñera.

Preguntado por el balance de la dictadura militar en cuanto a la situación de los derechos humanos, señala que "se hizo justicia, y no se hizo". A medida que se fue consolidando la democracia y quedó atrás el miedo al retroceso, los chilenos presionaron para que se hiciera justicia. Pero algunos lo lograron "y otros no". El caso más emblemático es el de Pinochet, que murió sin que se pudiera culminar su juicio y fuera condenado. "Se unió el ansia de justicia con cierto pragmatismo político que impidió tocar ciertas zonas vedadas".

Precisamente el lunes tuvo lugar en Chile la exhumación de los restos del ex presidente Salvador Allende, enmarcada en esos esfuerzos por investigar los crímenes de la dictadura militar. Según la versión más aceptada, Allende se suicidó "como un gesto noble, al ver violentada la institucionalidad de su país en el asalto a La Moneda". Ultimamente, esa versión se ha puesto en duda, pero "sea como sea el resultado de la autopsia, en Chile es percibido como un héroe", como una persona "de valor y coraje".

El escritor tuvo además unas palabras sobre el movimiento 15-M, que desde hace más de una semana mantiene una acampada crítica con el estado actual de la democracia española en la Puerta del Sol de Madrid y otras ciudades. "Me atrae porque está planteando una agenda a los líderes políticos, pidiendo transparencia e inclusión en la vida política, y además sucede en una democracia".

En este sentido, encuentra también un paralelismo con la ilusión que se vivía en "Los días del arcoíris", donde la música y las artes desempeñaron una importante función. "Creo en la fusión entre la gran cultura y la calle", señala Skármeta. "Eso le trajo la libertad a mi país, y esta es una novela alegre porque está escrita desde la libertad conquistada".