El Consejo Europeo logró un consenso para imponer una tasa sobre operaciones financieras de la banca para financiar la eventualidad de nuevas crisis. Alcanzado ese consenso, la propuesta la llevarán a la cumbre del G-20, donde los países más poderosos del planeta tratan de ponerse de acuerdo sobre qué reformas deben aplicar al sistema financiero global para intentar que no se repitan crisis como la actual. 
El objetivo de ese nuevo impuesto sobre las transacciones bancarias es que futuras crisis financieras no sean pagadas por los contribuyentes, como sucedió en la actual crisis.
La propuesta fue impulsada por las dos grandes economías europeas, Alemania y Francia. 

Tanto el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, como el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que ostenta la presidencia de turno de la UE, se comprometieron a defender ese impuesto en la próxima reunión del G-20. 

Además, y siguiendo al estela del Banco de España, que decidió hacer públicas los resultados de las pruebas de resistencia sobre la banca española, los 27 países de la UE acordaron hacerlo extensivo a todas las pruebas de resistencia realizadas a los grandes bancos de la región.