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La Jornada
Buscan cárteles culpar de los crímenes a rivales para que autoridades los combatan
México, DF. La ejecución de 49 personas, cuyos cuerpos mutilados fueron abandonados en el municipio de Cadereyta, ejemplifica lo que está ocurriendo en los estados de Nuevo León y Tamaulipas, donde los cárteles del Golfo y Los Zetas, asesinan a supuestos miembros de un grupo criminal, que en realidad son ciudadanos honestos, y se los atribuyen a sus rivales para "calentar alguna plaza y que las autoridades se enfoquen en las organizaciones contrarias", indicaron fuentes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Inicialmente la Procuraduría General de Justicia de Nuevo León atribuyó al cártel de Los Zetas la matanza de las 49 personas, cuyos cuerpos aparecieron en uno de los accesos del municipio de Cadereyta decapitados y sin extremidades. Aparentemente, ello se debió a que junto con los restos fue colocada una narcomanta en la que se decía que los asesinados eran integrantes del cártel del Golfo y que los habían asesinado Los Zetas.

Sin embargo, el jueves, personal militar realizó un operativo en el municipio de China, Nuevo León, y detuvo a ocho presuntos integrantes del cártel del Golfo a quienes les incautó cuatro armas largas y una corta, tres granadas, 881 cartuchos de varios calibres, 34 cargadores y un kilo de cocaína.

Dos de los detenidos confesaron haber participado en la matanza de 49 personas y que sus restos fueron abandonados en Cadereyta, acusando a Los Zetas de esos asesinatos para que las autoridades atacaran a sus rivales.

Entre los restos que han sido identificados por algunos por lunares, marcas de cirugías o tatuajes, sus familiares mencionaron que eran obreros, albañiles o comerciantes que no tenían relación con grupos criminales ni formaban parte de ninguna banda y que fueron levantados.

A una semana del hallazgo, efectivos de la Sedena localizaron una fosa clandestina con restos humanos que podrían corresponder a algunos de los cuerpos de Cadereyta. Hasta el cierre de esta edición no se habían difundido los resultados de ese operativo.

En Colombia, ocurrieron fenómenos similares, en los cuales grupos criminales secuestraban a ciudadanos y los asesinaban. Luego atribuían los homicidios a grupos rivales para que el gobierno las atacara. A los ejecutados se les denominó "falsos positivos", es decir, que aunque se creía que eran narcotraficantes, en realidad eran personas inocentes.