Rosendo Zavala
De menara salvaje y sin el menor de los miramientos, un hombre fue tirado por sus agresores en medio de un arroyuelo con al menos siete lesiones de arma blanca que le quitaron la vida de manera inmediata.
El cadaver fue encontrado por un residente del ejido La Vega a las 10:20 horas de ayer, dando aviso a las autoridades para generar una intensa movilización policiaca que se prolongó durante horas.

Se le van las cabras...

Como todos los días, Fortunato Rodríguez salió de su humilde vivienda con la ú

Poco después de las 10:00 horas, el sexagenario caminaba por los senderos aledaños al riachuelo mientras sus vacas se escuchaban a lo lejos, mujiendo y comiendo como si nada pasara.

Cuando el pastor divisó a su ganado se enfiló presuroso al encuentro, que se vio interrumpido de manera abrupta cuando a la distancia también observó un cuerpo sobre los remanentes de agua que las lluvias habían dejado.

Chapoteando lentamente sobre los charcos que se le atraveaban al paso, el hombre se acercó a lo que creyó ser una travesura más de los niños, sin embargo, su cara se iluminó de sorpresa cuando a escasos metros de la extraña figura se percató de que se trataba de un muerto.

Asustado como nunca, el descubridor corrió a su casa para

Terrible hallazgo...

Desafiando las inclemencias del terreno lodoso, Fortunato llegó con los oficiales hasta el sitio del hallazgo, donde se enteraron que el cuerpo del desconocido presentaba varias heridas que lo hacían ver mas muerto que nunca.

Luego de que el agente notificó la situación por frecuencia, una nube de unidades llegó al sitio para encargarse de la situación, siendo policías municipales, estatales, ministeriales y de Protección Civil quienes se apersonaron para no perder detalle del asunto.

Por su parte, decenas de mirones hacían lo propio caminando con los zapatos llenos de fango, vistiendose de reporteros ocasionales que fueron retirados por la autoridad cuando una cinta amarilla los separó del lugar donde el cadavér seguía inerte.