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Piedras Negras, Coah.- La industria ladrillera local advierte un panorama incierto en lo que resta del presente año para poder reactivar la economía del sector ante la falta de incentivos fiscales y programas para poder comercializar el producto en Estados Unidos,
El productor Federico Ramos Ojeda asegura que la economía de este sector cada día está más deprimida y tiende a desparecer porque no hay estímulos ni apoyos suficientes para poder integrarse con tecnología de punta, lo que les permitiría competir en precios.

"Esta industria en los años 60 y 70 fue de auge; hoy es una de las más olvidadas y sufridas del norte de Coahuila donde no hay créditos, materia prima suficiente y la comercialización fue aniquilada por la tecnología aplicada", refiere.

En las ocho ladrilleras artesanales que aún operan en Piedras Negras, se emplean miembros de familias que durante años se han dedicado a la fabricación de ladrillo de barro, el que es procesado a través de hornos a base de leña o desperdicio de madera.

"Aquí se paga a destajo; es decir, entre más moldes trabajes más ganas, incluso, hay personas que a la semana vienen sacando hasta dos mil pesos; pero es dependiendo de las ganas que le eches", asegura el propietario de la ladrillera, una de las más antiguas en Piedras Negras.

Recordó que poco a poco las pequeñas empresas familiares se han ido extinguiendo por falta de competitividad, luego la falta de créditos, apoyos y estímulos, y para terminarlos, comenzaron a erradicarlos con problemas de contaminación ambiental.

Dijo que otro de los factores que tiene en contra es que se les acusa de ser una de las principales fuentes de contaminación porque un tiempo utilizaban neumáticos usados.

Sin embargo, hace mucho fue sustituido por madera, pero aún así los encargados de ecología aplican sanciones en forma recaudatoria sin proteger la industria ladrillera.

Expresó que a la fecha las promociones de apoyo a la pequeña o mediana industria no favorecen a los productores de ladrillos, toda vez que los créditos siguen con altas tasas de interés y las exigencias bancarias impiden que se mejore el sector.

Aseguró que de esta actividad prácticamente se ha acabado ante la llegada de empresas de alta tecnología, pues sólo quedan unas ocho familias de las más de mil que trabajaban en la elaboración de ladrillos hace años.

Este negocio era una de las principales fuentes de derrama económica para el comercio local, pero ahora solo quedan recuerdos de aquellos tiempos.

Consideró que la tecnología ha desplazado a la mano de obra directa y no se puede competir en precios y cantidades porque no producen con la velocidad que requiere.

Reconoció que aunado a las vicisitudes de los ladrilleros, la falta de un programa que los apoye para comercializar el producto hará que muchos se vean en la necesidad de cerrar sus ladrilleras y dedicarse a otra actividad.

Consideró que la industria está a punto de desaparecer debido a que no pueden competir con las grandes fábricas que tienen para invertir en tecnología de punta, lo que hace que el producto sea más barato.

Adicionalmente, la crisis económica inmobiliaria en Estados Unidos viene impactando severamente a las empresas mexicanas que se dedican a la exportación de materiales para la construcción, ya que las ventas han disminuido hasta el 50 por ciento, estimó Gabriel Castaño, director de una empresa comercializadora de productos cerámicos y de barro.

Explicó que a pesar de que son competitivos en precios, la recesión económica en el ramo de la construcción, desde la Florida hasta California, ha impactado a las empresas mexicanas que exportan ladrillos de barro, pues desde hace 10 o 15 años se empezó a sentir el efecto.

"Notamos que, a raíz de que se vinieron los problemas económicos en Estados Unidos, nos afectó, porque las personas que cruzaban al lado mexicano a comprar productos, ahora pospusieron el gasto hasta que empiece de nuevo a estabilizarse la economía en ese país", aseguró.

Aunque hay confianza -añadió-, de acuerdo a los analistas, de que la recesión sólo durará unos meses, se dice que hasta que tome posesión el nuevo presidente, pero en tanto sólo estimamos que las ventas mayoritarias son las que se originen con los consumidores mexicanos.

El mercado de la remodelación son los clientes más asiduos de los comercios en la frontera, pues el producto es mucho más barato que en ese país, lo que se convirtió en una de las principales ingresos; sin embargo, ahora advierten que en tanto pase la turbulencia económica dependerán en gran medida del consumo nacional.

"Pero esto se empezó a agravar desde febrero de 2007, pues empezamos a ver que las ventas iban cada vez más a la baja, pues en la industria de la construcción del tipo residencial se encuentra muy deprimida, además de que se está registrando una sobreoferta del producto en las fabricas norteamericanas", aseguró.

Refirió que los efectos negativos de la economía de Estados Unidos, afectan severamente a los empresarios mexicanos que exportan el 80 por ciento del producto, ya que las comercializadoras en ese país tienen altos inventarios en los almacenes, lo que los ha obligado a bajar capacidad.