Madrid/Barcelona.- Ya no es un debate, sino una realidad: hay Liga. El torneo español se apresta a vivir tres meses finales de inesperada pasión después de que el Real Madrid se situara a cuatro puntos del Barcelona, un líder que flaquea contra todo pronóstico.
Ni los hinchas más optimistas del Real Madrid podían imaginarse una situación así hace sólo 20 días, cuando el Barcelona aventajaba a los blancos en 12 puntos. Y no sólo eso, sino que por entonces el líder practicaba un fútbol sin fisuras que era la envidia de toda Europa.

Pero la rueda del destino giró y propuso un escenario completamente diferente. El Real Madrid acumuló diez triunfos consecutivos, la tercera mejor racha de toda su historia, mientras el Barcelona sumaba un empate y dos derrotas consecutivas que abrieron una herida seria. El club disfrutaba de una salud de hierro y ésta se quebrantó.

Y como suele suceder en estos casos ambas ciudades viven hoy situaciones completamente antagónicas. Mientras el diario "As" afirma que "todo el mundo cree que el Real Madrid puede", el periódico "Sport" titula su primera página con la palabra fatídica: "Crisis". El Barcelona sumó el domingo una dolorosa derrota por 4-3 en el campo del Atlético de Madrid, un encuentro en el que expuso todos sus males actuales: fragilidad defensiva, falta de control del juego, crisis de confianza... Y todo ello cuando comienza la parte más trascedente de la temporada.

El Barcelona dejó de ser la apisonadora que fue y la falta de confianza parte de su funcionamiento defensivo. Así, Víctor Valdés, su criticado portero, ya no es el arquero que menos goles recibe después de encajar ocho tantos en los últimos tres encuentros.

Además, Carlos Puyol y el mexicano Rafa Márquez cometieron errores notorios ante el Atlético de Madrid después de recibir halagos durante toda la temporada. Y, más adelante, el equipo no presiona como antaño.

Por contra, el Real Madrid se ha acostumbrado a ganar. Quién lo iba a decir hace sólo dos meses, cuando el club relevó a Bernd Schuster como entrenador y Ramón Calderón dimitió como presidente. Llegó Juande Ramos, se estrenó el 13 de diciembre con derrota por 2-0 ante el Barcelona y después su equipo se puso a ganar sin descanso.

La euforia se ha instalado en el entorno del Real Madrid y sus hinchas hablan hoy ya de un "empate técnico" a pesar de estar a cuatro puntos del Barcelona, pues recuerdan que el actual líder todavía debe rendir visita al estadio Santiago Bernabéu en mayo, en el tramo final de la Liga española.

Ramos ha cambiado la cara del Real Madrid, que no practica el fútbol espectacular con el que sueñan sus aficionados, pero cuyos resultados son incuestionables.

Además, varios jugadores atraviesan un momento de forma espléndido, comenzando por su capitán, Raúl, quien anotó cinco goles en las últimas tres jornadas, la mejor racha de toda su carrera deportiva. Lleva 14 tantos en la Liga española y ha reabierto el debate sobre si debe regresar a la selección.

El Barcelona casi no tiene tiempo de lamerse las heridas, pues el miércoles juega la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey, en la que defiende una buena renta de 2-0 lograda en la ida.

Para su fortuna, el calendario se muestra benigno para sus intereses, pues jugará sucesivamente con equipos como el Athletic de Bilbao, Almería, Valladolid o Recreativo de Huelva.

El lateral brasileño Sylvinho defendió hoy la calidad del plantel azulgrana y desterró la palabra "crisis" al afirmar: "Ahora mismo somos la envidia de España. Doce puntos de ventaja estaban bien, pero cuatro también son buenos. Estamos a un paso de la final de Copa y con la eliminatoria en Champions pendiente de decidir en casa. Y líderes en la Liga. Si esto es una crisis..."

Por su parte, el Real Madrid recibe a los rivales que va soltando el Barcelona y su próxima cita será ante el Atlético de Madrid, que recuperó la autoestima con su triunfo ante el líder. Será un "clásico" vibrante y una prueba para medir el sentimiento de euforia que ahora vive todo el entorno blanco.