Los jugadores argentinos celebran tras la victoria de su equipo en el partido jugado en el estadio Soccer City de Johanesburgo, en el que Argentina y México se enfrentaron por los octavos de final. Foto EFE/Vanguardia
Argentina alcanzó los cuartos de final tras vencer el domingo por 3-1 a México en un partido en el que los albicelestes desplegaron su potente artillería ofensiva pero que dejó muchas dudas tácticas.
Pretoria, Sudáfrica.- La selección argentina y su técnico Diego Maradona saben que tienen ante Alemania el desafío más duro en lo que va del Mundial de Sudáfrica, pero están decididos a buscar la revancha de la derrota por penales también en cuartos de final de hace cuatro años.

"Es un rival difícil pero creo que de acá a la final todos van a ser difíciles", estimó el máximo goleador del Mundial, el delantero del Real Madrid Gonzalo Higuaín. "Ellos ganaron y ganaron bien, pero nosotros también. Hay que ir a ganar y seguir con las ganas de siempre", aseguró.

Argentina alcanzó los cuartos de final tras vencer el domingo por 3-1 a México en un partido en el que los albicelestes desplegaron su potente artillería ofensiva pero que dejó muchas dudas tácticas y una polémica por el gol en offside de Carlos Tevez, convalidado por el árbitro italiano Roberto Rosetti.

El partido contra Alemania en Ciudad del Cabo el próximo sábado "seguramente será distinto al de México", advirtió el defensor Nicolás Burdisso.

"Para los que estuvimos en Alemania 2006 puede ser una revancha, pero yo no pienso en Alemania sino en Argentina. Sabemos cómo juegan y seguramente tomaremos todas las precauciones. Ojalá que esta vez nos toque a nosotros", deseó el jugador de la Roma.

El historial entre Argentina y Alemania es extenso y cargado. La selección argentina conquistó el bicampeonato en la final frente a Alemania por 3-2 en México 1886, el Mundial que llevó a la gloria al Diego Maradona jugador.

Pero el astro también vivió en carne propia la final perdida frente a los germanos por 1-0 en Italia 1990, que dejó a los argentinos dirigidos por Carlos Bilardo con el sabor amargo del subcampeonato.

Y la derrota en los cuartos de final de Alemania 2006 todavía pesa en la memoria de los argentinos, más aun por el cuestionado papelito con instrucciones que usó el arquero alemán Jens Lehmann para frenar los penales albicelestes.

Aquella vez el "Diez" no estuvo presente en el Estadio Olímpico de Berlín tras un confuso episodio en el que sólo pisó unos minutos las tribunas y luego se retiró.

En cambio, el triunfo en el amistoso contra la selección alemana por 1-0 en marzo pasado representó un punto de inflexión para el Maradona entrenador y para sus dirigidos tras una agónica clasificación mundialista que había dejado una imagen pobre del once albiceleste.

Fue una potente inyección de confianza para el técnico, sus jugadores y hasta para los hinchas, que comenzaron a mirar al Mundial de Sudáfrica con otros ojos.

Pero la Alemania de hace tres meses ya no es la misma que este domingo goleó por 4-1 a Inglaterra. Sin su máxima figura, Michael Ballack, lesionado, apareció un equipo joven, veloz y despierto que renovó sus credenciales de candidato bajo las órdenes de Joachim Löw.

"Alemania es un grande y viene jugando muy bien. Ha demostrado tanto como nosotros un buen nivel y va a ser un partido muy lindo para todos, no es poca cosa estar entre los ocho mejores del mundo, pero nosotros tenemos la fe y las ganas de seguir en este torneo", aseguró el capitán albiceleste, Javier Mascherano.

Maradona fue terminante. "No es una final, no es una final, es un partido de cuartos", aseguró el "Diez", tratando de bajarle el tono al choque. No pudo evitar, sin embargo, revelar lo que es ya un secreto a voces: "Me gustaría estar. Quiero ponerme la camiseta y jugar".