El veterano corredor de 37 años puede estar seguro del aprecio de los italianos, enamorados del ciclismo, a diferencia de en Francia, donde se le mira con recelo por sus siete títulos del Tour y las sospechas de doping.
Milán, Italia.- Tras siete años de ausencia, el estadounidense Lance Armstrong será mañana el principal atractivo de la Milán-San Remo, la primera clásica de primavera que conmemora su primer centenario.

"El 'cowboy' vuelve a Milán", tituló hoy el diario "La Gazzetta dello Sport". Armstrong, capitán del equipo Astana, espera con calma su debut en Europa tras su retirada del ciclismo hace tres años y medio.

El ciclista texano lo subordinó todo este año al Tour de France y al Giro d'Italia, carrera que ha incluido por vez primera en su programa.

El veterano corredor de 37 años puede estar seguro del aprecio de los italianos, enamorados del ciclismo, a diferencia de en Francia, donde se le mira con recelo por sus siete títulos del Tour y las sospechas de doping.

"Siento que tengo una buena relación con los italianos", dijo Armstrong. La prensa local se muestra moderada pero ilusionada, y el jefe del equipo Astana no tiene que temer preguntas sobre doping.

Hoy dio una rueda de prensa de tres cuartos de hora ante más de un centenar de periodistas. "La subida a Le Manie es dura", dijo Armstrong sobre el punto más conflictivo del recorrido de 298 kilómetros.

"La Milán-San Remo es una importante piedra de toque para él a fin de poder valorar el trabajo de las últimas semanas", escribió "La Gazzetta dello Sport".

Los favoritos son los habituales: el ex campeón mundial belga Tom Boonen, los italianos Paolo Bettini (ganador en 2003) y Alessandro Petacchi (2005), así como el nuevo rey del sprint, el británico Mark Cavendish.

Pero el director deportivo del equipo Columbia, Valerio Fiva, no quiere someter a excesiva presión a Cavendish, ganador de cuatro etapas en el último Tour de France.

"Es su primera participación y ante todo debe acumular experiencia sobre cómo se corre la Milán-San Remo", dijo.

Quien no estará entre los favoritos al triunfo será Armstrong. "No estoy aquí para ganar. Quiero dar una buena imagen y saber dónde estoy", dijo hoy el corredor de 37 años.

Sobre el estado actual del ciclismo, Armstrong, siete veces campeón del Tour de France, apuntó: "Los espectadores se retiran, los patrocinadores, igual, pero el ciclismo sobrevivirá", dijo optimista sobre un deporte golpeado por el doping.

Los grandes ausentes de la "classicissima" serán el italiano Alessandro Ballan, campeón mundial de fondo en carretera, debido a una infeccion de herpes, así como el suizo Fabian Cancellara por la muerte de un familiar y el luxemburgués Franck Schleck, lesionado en una muñeca después de una caída mientras entrenaba el miércoles.