Aunque la atención está puesta en la industria petrolera a medida que el huracán Gustav se enfila hacia la costa norte del Golfo de México, miles de millones de dólares están en riesgo en otros sectores económicos: el turismo en Nueva Orleans, el azúcar y la transportación marítima.
Hammond, Louisiana.- Los estados afectados enfrentan otra situación incierta: según el daño que produzca la tormenta, algunos de los miles de evacuados podrían decidir que ya fue suficiente con dos huracanes devastadores, agravando el problema laboral de la región al nunca regresar.

Para muchos este fin de semana, fue simplemente una cuestión de prepararse lo más posible y luego esperar la llegada de Gustav, esperada para el lunes.

El puerto de Nueva Orleans cerró sus actividades después de que la Guardia Costera clausurara la parte baja del río Mississipi. El Barrio Francés se quedó sin visitantes y la mayoría de los hoteles cerraron. Los casinos de la costa, una decena de los cuales fueron destruidos hace tres años por el huracán Katrina, cerraron sus puertas.

Las compañías navieras han estado haciendo preparativos desde hace varios días, desviando los cargamentos hacia otros puertos y alejando a los barcos de la ruta de la tormenta. También desalojaron equipo de la costa del Golfo de México.

El puerto de Nueva Orleans sufrió daños por 260 millones de dólares a consecuencia del paso de Katrina el 29 de agosto del 2005, pero una semana después pudo recibir a su primer barco. El domingo el puerto había hecho descender las grúas para asegurarlas y resguardó todo el equipo flotante.

La ruta pronosticada de Gustav pasaría por el corazón de la industria azucarera de Luisiana en el sur del estado, que incluye a 600 agricultores, 11 molinos de procesamiento y cultivos por un valor anual de aproximadamente 500 millones de dólares, de acuerdo con la Liga Estadounidense de la Caña de Azúcar.

La tormenta llega en momentos que se enfrentan problemas como los elevados precios del combustible y los fertilizantes, la caída en los precios del azúcar provocada por las importanciones, del endulzante, y un verano lluvioso que ha retrasado las cosechas.

Muchos agricultores han buscado compensar las posibles pérdidas plantando soya, que también podría quedar inundada, indicó el director general del grupo, Jim Simon.