Bueno fuera que desde el vientre materno se nos diera la posibilidad de poder elegir en que región, país o familia nos gustaría nacer, lamentablemente no es así.

Nadie eligió nacer en Siria, en Sudán, Yemen, República del Congo en Afganistán, en Honduras, en El Salvador o en Venezuela. Sin embargo, hay un principio de justicia, de responsabilidad y de corresponsabilidad, que por sí no los tenía en cuenta, son los que nos hacen tomar una cierta distancia del reino animal.

ACNUR es el organismo de las Naciones Unidas que se encarga en el mundo de atender a los refugiados y reporta en 2018, que cerca de 70.8 millones de personas por todas partes se han visto obligadas a huir de sus hogares. De ese número, 25.9 millones son menores de 18 años. ¿Le llama la atención?

Muchos de nosotros no hemos experimentado nada acerca de los temas de ser migrantes o refugiados, por eso es difícil que lo dimensionemos y las opiniones van y vienen a la ligera.

El 20 de junio del presente, celebramos el Día Mundial del Refugiado, día en el que la ONU nos invita a solidarizarnos con millones de familias que a diferencia nuestra, perviven en la zozobra y la incertidumbre por dar a sus hijos una mejor calidad de vida. Solo para precisar. El “refugiado” es una persona que huye de conflictos armados o de persecución, viven en peligro de muerte y requiere asilo. Le protegen la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967.

En este día, como debió de haber sido, ante una crisis humanitaria como la que vivimos en la parte sur de nuestro país, el gobierno mexicano puso a prueba su discurso y lo hizo sin medir el impacto que causó ante aquellos que priorizamos al ser humano como centro y fin de todas las actividades humanas. La Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, realizo esta afirmación “Estamos ávidos de que ellos se incluyan en la sociedad y nosotros también incluirnos. México será siempre un país de refugio, un país de asilo, un país hospitalario, sin duda alguna, pero si ellos lo único que pretenden es transitar por nuestro país, eso no es nuestro fin. Nuestra finalidad es acogerlos aquí como un país hospitalario y no como un país de tránsito, porque eso no puede ser”.

A los migrantes los ampara el Artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que dice que “Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”, pero si no es suficiente porque las condiciones se han complicado y si se requiere asilo habrá que apelar al Artículo 14 del mismo compendio que afirma que “En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país” y por supuesto, todos los países adheridos a la ONU, lo tienen que garantizar. Son derechos que no están a consideración de los gobiernos y los Estados. Que no depende de las políticas económicas, ni de las veleidades de los gobernantes en turno.

Sin duda, la política migratoria de México ha dado un giro de 180 grados de diciembre de 2018 a la fecha. Y ¿El Derecho de Libre Tránsito? Son dos cosas ¿o fue inconsciente de la afirmación o la alineación a los caprichos de la administración Trump es inminente? ¿La dignidad humana o el mercado? ¿Olvido, con toda su brillante trayectoria, que el libre tránsito es un derecho fundamental de todos los seres humanos?

Seguro va a decir usted que en estos tiempos, todas las naciones se reservan el derecho de libre tránsito. A se le llama “error común”, pero entonces no nos enorgullezcamos de que en el territorio nacional se respetan los derechos humanos ¿a menos que nuestros hermanos centroamericanos no lo sean? Por otra parte, ¿Tiene nuestro país los fondos para sacar adelante, en materia de salud, vivienda, educación o seguridad a quienes no les quede más remedio que permanecer, sin tener la libertad de querer hacerlo? ¿O Usted ésta donde no quiere estar?

Pareciera que la necesidad y el temor de no ser reprimidos por el discurso y la amenaza de quien gobierna el País del Norte, ésta por encima de los Convenios Internacionales y de manera particular de la dignidad humana de nuestros hermanos centroamericanos ¿o es que acaso nuestro gobierno se ha convertido en una agencia operativa en materia migratoria de los Estados Unidos? Ésta claro, no es lo mismo ser gobierno a ser oposición.

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