En cosa de diez días el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, realizará un anuncio que llamará la atención de varias decenas de millones de personas en México: alumnos de preescolar, primaria y secundaria, sus papás, y los maestros, trabajadores y directores de sus escuelas. Se llamará “La escuela al centro”.

Presentará una iniciativa para cambiar la ley educativa y una serie de acuerdos secretariales. Según la información oficial que tengo, estas son las medidas de más alto impacto para la vida familiar y escolar:

1. Actualmente la ley obliga a que se cursen 200 días de clases. La iniciativa buscará marcar un rango de entre 170 y 200 días. Cada escuela determinará cuántos días quiere funcionar, pero es obligatorio que cumpla con un mínimo de horas por ciclo escolar (aproximadamente 800, pero los números definitivos están por fijarse). Así que si, por ejemplo, actualmente ofrece 4 horas diarias de clase puede subir a 6 y ganar días libres. Con las nuevas reglas, una escuela podría cerrar 30 días laborales adicionales, ganando hasta mes y medio más de vacaciones.

2. Como podrían aumentar las vacaciones, la SEP echará a andar un programa de “campos de verano”: escuelas que permanecerán abiertas durante las vacaciones para recibir a niños de varios planteles vecinos que quieran acudir a realizar actividades deportivas y culturales, así como reforzamiento académico. Habrá una supervisión de maestros contratados especialmente para ello, pero el grueso de los responsables serán los estudiantes normalistas que podrán completar ahí su servicio social.

3. Algo que será de alto impacto para los colegios privados es que ya no será obligatorio destinar el último viernes de cada mes para la junta de los consejos técnicos. Podrán hacerlo en las tardes o los sábados, así que no tendrán que suspender clases para ello. Será su decisión y acuerdo con los padres de familia. Las escuelas públicas seguirán haciéndolo como siempre porque la autoridad federal no tiene presupuesto para pagar las horas extras que implicaría.

4. Se reducirán las exigencias de papeleo a los maestros –una de sus principales quejas impulsando subdirecciones administrativas. El plan, de acuerdo con fuentes involucradas, es que los profesores que reprueben sus evaluaciones y los “comisionados sindicales” que ya no pueden ser pagados por el gobierno sean reasignados a estas áreas. 

5. Como parte de la megainyección de dinero programada para las escuelas durante lo que resta del sexenio, 75 mil escuelas (las de tiempo completo y las incluidas en el programa de Reforma Educativa) tendrán un flujo de alrededor de 100 mil pesos por ciclo escolar que puedan usar en gasto corriente, y así evitar historias como los vidrios rotos que tardan meses en repararse o los baños descompuestos que aguardan los eternos tiempos burocráticos antes de volver a funcionar.

La idea de la SEP es que todo entre en vigor a partir del ciclo escolar 2016-2017, excepto los “campos de verano” que quizá podrían estrenarse en medio año. Se está sopesando.