EFE
Desde la línea dura con la secesión inmediata, pasando por la pasividad hasta motín por parte de los Mossos D’Esquadra

Secesión Inmediata

Mañana el presidente del gobierno catalán, Carles Puidgemont, hablará en el parlamento de la comunidad autónoma y el mundo escuchará con la respiración suspendida. La primera hipótesis, sería la declaración unilateral de independencia.

La secesión de España. Puidgemont aplicaría estrechamente la ley con la cual ha sido convocado para el referéndum del primero de octubre, ilegal para Madrid. Sin embargo, la proclamación, según fuentes internas al movimiento independentista, tendría la ventaja de mantener otras atenciones internacionales y frenar la represión, en términos belicosos, por el presidente español Mariano Rajoy.

La línea dura y pura por los vértices del movimiento dirigido por Jordi Sanchez y Jordi Cuixart, por lo que la república catalana nace automáticamente del resultado del referéndum.

Tomará aún tiempo

Carles Puidgemont podría mañana a limitarse a comunicar oficialmente al parlamento, el éxito del referéndum y la victoria de los nacionalistas. Empieza desde aquel momento las 48 horas previstas por la ley catalana para proclamar la independencia.

Sin embargo, las directrices de la Generalitat podría también, tomar más tiempo, quizá un par de semanas, para dar espacio a una mediación internacional.

También es muy difícil un compromiso sobre una condición sin matices posibles como la independencia. En el entretiempo continuarían saliendo las tensiones en Cataluña y empeorarían las prospectivas económicas de la región con la fuga de otras empresas.

“Los catalanes han entendido que la independencia a bajo costo no existe” declaró Enric Juliana, vicedirector del periódico La Vanguardia”.

Rajoy, el artículo 155 y los Mossos

La reacción de Madrid será proporcional al discurso del aspirante presidente de la República de Cataluña en su parlamento: para aplicar el artículo 155 de la Constitución, que prevé más o menos la administración extraordinaria de la comunidad autónoma rebelde, Mariano Rajoy, presidente de un gobierno de minoríaa, no tiene necesidad del apoyo de los rivales socialistas.

Rajoy está bajo presión, y la manifestaciones de los unionistas lo demuestran, pero es preferible no tener la entera responsabilidad de este paso, que podría haber una nueva multitud de catalanes en las plazas a protestar, o peor, nueva violencia. Sin embargo, el presidente español abandona su estrategia preferida, aquella de intervenir lo menos posible.

Con la ley de emergencia evoca el control de la policía local, y podría enfrentar un parcial motín de los mossos d’esquadra.

La intervención del ejército

La intervención del ejército y el arresto de Puidgemont son por ahora eventualidades remotas. No solamente porqué humillar la sociedad catalana sería políticamente un enorme error e indignaría a la comunidad internacional, pero también porque las fuerzas armadas, transformadas por Zapatero, no están adaptadas a operaciones de este tipo.

El uso de la fuerza podría ser delegado solo a la Guardia Civil y a la Policía Nacional. El arresto de Puidgemont y de otros miembros del gobierno catalán es muy complicado, porqué requeriría antes, en virtud del estatuto especial, una orden del Tribunal Supremo y la destitución de lo constitucional.

Con información de Corriere della Sera