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La cuarta entrega en esta franquicia de terror brinda muy pocas cosas nuevas para llamar nuestra atención y se siente más cansada que interesante

Las películas de “12 Horas para Sobrevivir” (“The Purge”) nunca han sido buenas. Quien quiera ver más méritos en este festín barato de violencia, está exagerando. Si bien es cierto que intentan tener un fuerte y directo mensaje sociopolítico, éste se trata por encimita, como un simple pretexto para todo lo demás. Lo cierto es que si han sobrevivido ya por cuatro filmes, algo están haciendo bien. Cuando digo que no son buenas, me refiero al sentido más estético de la palabra, el cual puede ser relativo si nos referimos al terror. Tiene su encanto ver a personas cometer toda clase de crímenes por las calles de forma legal, durante una noche al año. Son una mezcla absurda pero divertida entre sátira, horror, drama y acción. “12 Horas Para Sobrevivir: El Inicio” (“The First Purge”) va por ese mismo camino, pero le hubiera venido mejor romper un poco el molde o al menos exagerarlo. Le falta la diversión que al menos tenían sus dos predecesoras. 

Como su nombre lo indica, aquí atestiguamos el comienzo del primer experimento de depuración nacional impuesto por los Nuevos Padres Fundadores en Estados Unidos. Es decir, por 12 horas al año, todos los crímenes, incluido el asesinato, son legales, con la intención de que el resto del tiempo todos sean ciudadanos modelo gracias a este desahogo. Antes de que se vuelva la celebración nacional que vimos en las otras cintas, se realizó por primera vez en la Isla Staten de Nueva York. Repleta de afroamericanos y latinos, aquí seguimos la historia del líder de una pandilla criminal, su expareja, quien protesta contra este radical método y el hermano de ella, quien lucha por salir adelante en una tierra con pocas oportunidades. A los que se queden en la isla durante el experimento les ofrecen dinero y si participan cometiendo algún crimen les dan más, así que las oscuras maquinaciones del gobierno desatan el caos por primera vez.

Las películas de esta saga están hechas de dos partes: la crítica política y la acción violenta. Se toman a sí mismo muy en serio, aunque la exageración y el ridículo terminan por mostrar su verdadera cara: son cintas de terror sencillas, hechas para que el espectador, como sus personajes, haga catarsis viendo actos de violencia en la pantalla grande. En cuanto a la parte del mensaje, desde la entrega pasada sus referencias a Donald Trump son muy directas y claras. “The Purge: Election Year” (2016) trata sobre dos contendientes a la presidencia, uno de ellos una mujer que promete acabar con las noches de desahogo criminal y el otro un hombre radical conservador. Se estrenó de hecho justo en medio de la polémica pasada elección estadounidense. Como el resultado fue diferente en la realidad que en la ficción, en la nueva película vemos a la comunidad latino-afroamericana luchando contra un duro régimen, con todo y Ku Klux Klan y hasta menciones directas a frases del ahora presidente. 

Este tipo de cosas en su mayoría dan risa, pero habrá quien se las quiera tomar mucho más en serio. Yo más bien creo que deberían enfocarse en la acción que es lo que mejor les sale. Pero, ¿cuál es el mayor error de “El Inicio”? Primero, que el aspecto político se acentúa mucho más, quitándole mucho espacio a lo otro. Segundo, que nada en la historia la diferencia lo suficiente o le da un sello distintivo para sobresalir. Y tercero, que el hecho de que esta sea la primera depuración no cambia nada, bien pudo ser la 45 o la 479. No la considero pésima o insoportable, pero lo cierto es que le falta mucha más energía. Y como ya dije al principio, no se trata de sobrevalorar, hay que ver esta película por lo que es y no es ninguna obra maestra del género. Pero comete errores que, por lo menos, la hacen una aventura débil.

Los tres puntos antes mencionados nos remiten a una pregunta clave en la realización de cualquier secuela: ¿para qué hacerla? Parte de la respuesta, creo, está en el primer punto. Es decir, uno de sus objetivos era criticar al actual régimen, meterse en él y usarlo en su totalidad como contexto. Creo que el resultado se puede dividir en dos perspectivas: o bien se ve como una buena sátira de los tiempos actuales, o como un mensaje demasiado obvio y pretencioso. Porque una cosa, al menos, hay que reconocerle, es muy clara y no intenta esconderse. Ahora bien, gracias a esto, en esta cuarta película la acción se reduce considerablemente, al menos por un buen rato. Tal vez podríamos decir que esto se debe a que es “la primera”, que la gente todavía no estaba familiarizada y esas cosas, pero eso no tiene sentido. Es la primera para ellos, pero no para el público. Debería ser como una cinta de acción, escalando y volviéndose cada vez más exagerada, intentando superar a la anterior.

En situaciones como esta, lo mejor que se puede hacer es abrazar el ridículo. Que no tiene nada de malo que se tome a sí misma con seriedad, eso también es parte del encanto, pero aquí a veces se siente como demasiado. El producto en general nos deja insatisfechos. Ni es una sátira excelente, ni es una gran entrega de la franquicia. Los elementos que conjura son parte de un empaque demasiado parecido a los otros. Una de las cosas más interesantes de esta saga es que se ha vuelto un universo, que se puede usar desde distintos ángulos y con nuevos personajes. Aquí sí son otros los personajes, pero el ángulo es casi el mismo. Tenían espacio donde explorar, pero deciden no hacerlo. Tiene sus momentos, debo admitirlo, como las actuaciones y algunas secuencias rumbo al final, pero en general está más cerca de la primera parte (que es muy mala) que de las otras dos (que son las mejores). Igual nunca ha sido la gran cosa, tampoco hay que hablar de más.

El dato
Director: Gerard McMurray.
Elenco: Y'lan Noel, Lex Scott Davis, Joivan Wade, Mugga, Lauren Velez, Marisa Tomei.
Genero: Terror / Acción
Clasificación: B15
Duración: 97 minutos
Calificación: 6.6