Creo que la mediocridad

carece de todo enigma,

aunque sea ahora el estigma

de cada celebridad.

 

315

 

“¿Y para qué son pasiones,

si acabo el amor se acaba?”.

Porque así la vida traba

contrapuestos corazones. 

 

316

 

Talento para morir,

no hace falta ningún otro:

sea la espuela para el potro

cincel que lo ha de esculpir.

 

 

317

 

Suerte no tuve ninguna:

cada azar era un milagro,

pero aunque el fruto fue magro,

esa es toda mi fortuna.

 

318

[Monedita de oro]

 

Águila, revoloteas

incluso en la alcantarilla;

no te borra, sol que brilla,

el cieno en que parpadeas.

 

319

 

… Y les arriman el plato

de lentejas con la espada:

como aspiran a la nada,

lo recogen de inmediato.

 

320

 

Aunque es temible de suyo,

creo que la temí de más;

la vida abate mi orgullo

hoy con deshonrosa paz.

 

321

 

Le hablaron sobre la Atlántida

-en egipcio reformado

se llamaba Acuarimántima-:
Joseph Smith quedó pasmado.

 

322

 

Diálogo de la cebada

y el trigo, ambas al abrigo

del sarmiento y el rodrigo:

murmuran y dicen nada.

 

323

 

La propulsión del alcohol

me hace sortear las olas,

hasta que me quedo a solas

entre el abismo y el sol.

 

(28 de septiembre)