Rogelio Díaz escribió un texto, Psicología del mexicano: “Siempre se ha dicho que el mexicano tiene un complejo de inferioridad. Más bien es no saber valorar la importancia del individuo. Los mexicanos dicen que pelearían por los derechos de la familia, los americanos por los derechos del individuo.  Los estudios han demostrado que los niños y adolescentes mexicanos, emocionalmente hablando, se intentan seguros de sí mismos, o más, que los de otras nacionalidades. Se sienten seguros pues en la familia todos tienden a ayudarse entre sí. Éste es un aspecto positivo que no debe perder la familia mexicana.” 

Para Diaz, esto se debe a la filosofía de vida propia de nuestra cultura, resultado de nuestra historia, filosofía, dichos, proverbios y moralejas. “Los niños mexicanos tienen tendencias a obedecer mucho más sus padres, a permanecer mucho más cerca de ellos, a ser más interdependientes con ellos y a tener una relación más afectiva con sus padres que la que tienen, por ejemplo, los niños ingleses. Los niños mexicanos eran los que más a menudo querían ser como sus padres.” 

Díaz dice que hay cuatro tipos de mexicanos: El obediente, el rebelde, el íntegro y el corrupto. El mexicano más frecuente es el obediente, la mayoría son afectuosos y complacientes… hasta los doce años. El mexicano rebelde es frecuente entre los jóvenes que van a la secundaria, preparatoria y es menos obediente ante las órdenes de sus padres y maestros. Su relación con sus padres es difícil. Son considerados ingobernables, además, son más agresivos, dominantes e impulsivos que sus coetáneos y sufren algo más de ansiedad. Pueden llegar a ser líderes estudiantiles, pero no son inmunes al medio social machista, y frecuentemente violento y corrupto de las secundarias y preparatorias. El mexicano íntegro, es menos frecuente que los anteriores, tiene las cualidades de la cultura mexicana y puede ser obediente, afectuoso y complaciente cuando es necesario, pero rebelde si es adecuado. Son menos agresivos impulsivos que sus coetáneos, más ordenados, disciplinados, limpios, metódicos y reflexivos. Estos niños son optimistas acerca de la capacidad del hombre para resolver los problemas del mundo, piensa que las metas se alcanzan estudiando y trabajando, están en contra de los compadrazgos y cualquier forma de corrupción social. Algunos se convierten en los pocos líderes estudiantiles íntegros, pero la mayoría se aísla de los grupos y se convierten buenos estudiantes. Como adultos, forman nuestros mejores profesionistas, catedráticos, científicos, empresarios y políticos El corrupto es pesimista, fatalista, siempre dispuesto a venderse al mejor postor, es obediente por conveniencia y por carácter.  Piensa que toda política es política corrupta.”

Los tiempos han cambiado desde que Rogelio Díaz escribió su texto en 1979. La mayoría de los niños ya no es tan obediente a sus padres y maestros. Lo que no ha cambiado es el medio social machista, y frecuentemente violento y corrupto. Ahora ya no es sólo las secundarias o preparatorias, sino en la calle, en la sociedad: casa, empresa o gobierno. Es claro que existen diferentes tipos de mexicanos, con sus matices entre los cuatro tipos. Se necesitan que la mayoría de los niños mexicanos sean los íntegros, se necesita que permanezcan así para mejorar el futuro de nuestro país.