Todo, absolutamente todo lo que usamos en nuestra vida, proviene de la Naturaleza. Lo que comemos, lo que vestimos, la computadora, el celular, los combustibles, todo, de forma directa o como productos procesados, todo tiene su origen en la Tierra.  

Nuestra vida es posible gracias a la Naturaleza, pero vivir en un entorno urbano, rodeados de asfalto, construcciones, vehículos, tecnología, tiendas, restaurantes, supermercados, nos hace olvidarlo. 

La modernidad nos ha desconectado de ese vínculo esencial de lo humano con lo natural. Y a partir de esa desconexión hemos construido e impulsado el desarrollo de la sociedad, haciendo la vida más práctica y rápida, pero más alejada de su entorno natural, con personas menos conscientes y poco informadas de lo fundamental que es conocer y cuidar nuestro ambiente. 

Precisamente con el propósito de promover un cambio, desde 1974, la ONU declaró el 5 de junio como Día Mundial del Medio Ambiente, para hacer presión social y política para atender la evidente crisis ambiental que vivimos. Este año, el tema central es la “contaminación del aire”; un grave problema que afecta a millones de personas en todo el mundo y que no es exclusivo de las grandes metrópolis. Se calcula que nueve de cada diez personas en el planeta están expuestas a niveles de contaminación atmosférica que superan los límites sobre la calidad del aire. 

Este día se promueven ideas para reducir la contaminación del aire con acciones personales: compartir auto, cambiar a sistemas y equipos de calefacción de alta eficiencia para el hogar, ahorrar energía; apagar las luces y los aparatos electrónicos cuando no los estés utilizando y no quemar basura. 

Sin lugar a duda, es fundamental el diseño e implementación de una política pública local para la calidad del aire, con base en tres vertientes: sistema de transporte público eficiente, reducción de emisiones de la industria e inversión en energía renovable. 

Este día nos invita a reflexionar sobre los cambios que podemos hacer en nuestra vida cotidiana para reducir la contaminación que generamos. Si cada uno de nosotros nos reconectamos con lo natural, nos informamos y comprometemos a iniciar cambios en nuestra conducta y en nuestros hábitos de consumo motivaremos a otras personas, a empresas, al gobierno, a nuestra comunidad a asumir la gran responsabilidad y reto que enfrentamos por cuidar el medio ambiente.

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Gabriela De Valle
Reconexión Natural