Pésimas. Las canchas seis y siete son las que más destrucción presentan. Foto: Roberto Armocida/Vanguardia
Fue el 7 de marzo de 2011 cuando abrió sus puertas el Biblioparque Sur. La inversión en el complejo deportivo-cultural ascendió a 40 millones de pesos. El “padrino” del evento fue el ex jugador de la NFL, Joe Montana.

Saltillo.- Pese a la constante afluencia de visitantes que ha tenido desde su apertura en 2011, las instalaciones del complejo deportivo y cultural Biblioparque Sur, permanecen en completo abandono.

El recinto actualmente se encuentra funcionando e incluso ofreció talleres de verano a más de 350 pequeños, los cuales iniciaron el 18 de julio y concluyeron el día 29 del presente mes.

Las actividades se realizaron a pesar de que las canchas seis y siete del área deportiva del Biblioparque se encuentran en pésimas condiciones; los vecinos comentan que es imposible utilizarlas, y podrían ser causantes de un grave accidente si se accede a ellas. 

Durante los eventos realizados el fin de semana pasada, se premió a quienes participaron en competencias deportivas y concluyeron con una obra de teatro cuya actuación corrió a cargo de los niños pertenecientes al taller de artes.

Pésimas. Las canchas seis y siete son las que más destrucción presentan. Foto: Roberto Armocida/Vanguardia

Por su parte, las autoridades del lugar comentan que el aforo que tiene el complejo diariamente es desmedido y que ha costado trabajo mantener las instalaciones en perfectas condiciones; dicen que no hay recurso suficiente para darles el mantenimiento que es requerido, ya que el nivel de desgaste que sufren las canchas es alto debido al uso diario y frecuente por parte de los visitantes. 

Vandalismo. La malla ciclónica también ha sido dañada. Foto: Roberto Armocida/Vanguardia

También algunos de los asistentes se han quejado de los juegos infantiles y la imagen del lugar; señalan que al igual que las canchas, se les ha dado poco o nada de mantenimiento.

La pintura está desgastada y algunos juegos requieren reparaciones, de no ser así, la integridad física de los niños que hacen uso de las instalaciones, corre peligro.