Artista. Verónica Enns es originaria de Chihuahua y de ascendencia menonita.
La artista de ascendencia menonita fue criada en el seno de una familia tradicional que tuvo que adoptar un estilo de vida urbano y esto lo refleja en su obra

La comunidad menonita en México está cambiando, las nuevas generaciones se están integrando a los modos de vida más industrializados, dejando atrás sus antiguas perspectivas y la artista visual Verónica Enns es parte de este fenómeno social.

Fue gracias a tal movimiento que pudo salir del país y estudiar artes en Canadá cuando su interés por la creación la llevó a elegir esta pasión siempre presente en su vida como su carrera profesional.

En entrevista con VANGUARDIA la ceramista y pintora chihuahuense comentó que en el estado “hay mucha variación de estilos, todavía hay mucho menonita que está conservando su tradición, un estilo de vida muy simple, no tan acelerado, pero hoy en día también tenemos mucho menonita que adopta este estilo de vida un poquito más de ciudad, urbano, pero en general la mayoría conserva las tradiciones”.

“Yo sí crecí en el campo, con una familia no tan grande como era tradición, pero sí de cinco, con mis papás éramos siete, crecí en el campo, con las granjas, correr descalza. Todavía muchos niños crecen así pero mi papá vio la necesidad de mandarnos a una escuela pública y fuimos de los primeros en salirnos del campo y movernos a un corredor comercial, que es donde está todo más industrial, hay muchas fábricas y ahí era otro estilo de vida y nos integramos a la comunidad mexicana”, agregó.

Cerámica funcional. El trabajo ceramista de Verónica Enns sigue esta línea propositiva.

El concepto de arte le resultó desconocido durante su infancia, a pesar de que dibujaba y creaba con habilidad, aunque señaló que en fechas recientes se ha introducido en la comunidad.

“Ya en la escuela pública comenzaron a concursarme, me iba a premios estatales, me encantaba, era otra experiencia”, dijo.

Para ella el arte puede llegar a ser considerado a una actividad inútil y hasta un lujo, situación que lamenta y por lo cual es de su principal interés cambiar tal percepción.

“También veo en mi comunidad que no hay educación de arte en los campos, en ninguna primaria, en ninguna secundaria, ni preparatoria, todo es muy industrial y soy una chica que trata de promover un estilo de vida creativo”, expresó.

“Muchas veces la cerámica utilitaria no es tan artística pero para mí es un mensaje de no consumir platos (desechables); el mundo de las manualidades en el campo siempre ha existido pero tampoco le dan el valor, lo ven como una actividad nada más para la mujer y estoy tratando de cambiar eso un poquito”, añadió.

Su obra actualmente se encuentra entre dos vertientes, su pintura con tintes de abstracción y la cerámica utilitaria, por la cual es más conocida.

Foto: Cortesía

De esta primera faceta comentó que “es una expresión personal. Yo de momento no tengo tanto trabajo abstracto, conceptual, publicado, pero en mi portafolio de estudiante me encantaba mucho el arte conceptual y el arte abstracto, con mensaje, para mí era una reflexión personal”.

La cerámica, en cambio, llamó su atención por el trabajo en equipo que supone  y en los talleres en la escuela “se compartía, se compartía comida. La cerámica tienes que tener mucha paciencia y todos aprendíamos al mismo paso y me encantó tanto que repetí los mismos cursos para quedarme en el taller y seguir aprendiendo”.

Al terminar sus estudios, de regreso en Chihuahua, tuvo que “aprender de nuevo“ la cerámica pues el clima diferente hace el trabajo con el material más difícil y también se dio a la tarea de buscar a la artista creadora de unos cuadernillos para ilustrar que los niños menonitas suelen recibir de regalo, luego de un tiempo dio con ella y actualmente colaboran juntas en su taller de cerámica.

“Ella no conoce el concepto de arte, es una menonita tradicional, de un campo más lejano que el mío y me inspira mucho”, expresó.

Además, en la cerámica encontró cualidades con las que busca atraer a los menonitas a su taller, pues además de que es práctica su manufactura es muy técnica y estos dos aspectos son de especial interés para su comunidad, sin embargo, también cuento con piezas escultóricas de carga conceptual más profunda como las de su serie “Viviendo de la Tierra”.

Lamenta la manera en que el campo se ha industrializado y la rapidez que todo ha adquirido, destacando cómo antes los menonitas producían para su propio consumo y ahora lo hacen en masa, para el mercado.

“Los menonitas lo han aceptado al cien por ciento y aunque lo lamento entiendo que no siempre se puede estar batallando con el trabajo manual, pero yo tengo mi propio punto de vista”, dijo

Foto: Cortesía