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Ricardo Camacho, curador del Festival Internacional Da Vinci, calificará concursos de arte a nivel internacional.

El curador de arte Ricardo Camacho se convirtió en el primer mexicano en ser elegido como jurado oficial de la Academia Mundial de Arte, con sede en París, Francia.

Camacho, de 59 años de edad, tendrá la responsabilidad de calificar concursos a nivel internacional, lo que significa un motivo de orgullo, sobre todo al asumir en sus deliberaciones la representación de México.

"Lo hace (el nombramiento) para mí un honor y también para el país. México se viste de gala al tener ya incluido un juez dentro de esta Academia Mundial de Arte. A donde me digan que iré a calificar obras, pondré en alto el nombre del país", señaló en entrevista el recién condecorado con el Premio Internacional Gaviota 2018.

Este reconocimiento le fue otorgado el pasado 30 de mayo por su actividad como curador, por la organización del Festival Internacional Da Vinci y por su labor altruista, particularmente a raíz de los sismos de septiembre pasado, que le motivaron a realizar subastas y rifas de obras en apoyo a la población damnificada.

"Tengo un promedio de 3 ó 4 exposiciones por mes, siempre organizo una gran colectiva que es el Festival Internacional Da Vinci y un evento en favor de una fundación o Institución como Michou y Mau, el Hospital del Niño Adolescente Morelense y la fundación Ponte en mi Lugar, entre otras. Tratamos de que los recursos que se reúnen vayan en beneficio de personas necesitadas", dice.

Maestro en administración de empresas, Camacho defiende su labor como curador ("es como el que te organiza una boda"), ya que también ha incursionado en el mundo del arte y desde hace 20 años se capacita de manera constante para valorar con justicia una obra.

"Generalmente a los curadores nos dicen que con qué derecho vamos a juzgar una obra si no sabemos lo que realmente es pintar, pero nunca se experimentó la parte de la pintura y, en mi caso, la tuve tanto de niño como de adulto (…). A los 10 años gané un primer lugar con un óleo hecho a espátula bien logrado y por allí de los 30 volví a tomar la acuarela", recuerda.

Sin embargo, aclara que esa autoridad para juzgar una obra llega a un punto en el que sale de su jurisdicción y entra la museografía, "y para eso el museógrafo es el especialista".

De sus experiencias que le brindan especial orgullo, está tratar de cerca a los grandes maestros como Guillermo Ceniceros "el muralista vivo más importante del mundo", y haber estado a cargo de la exposición que reunió en una muestra a figuras de la talla de Francisco Toledo, Sebastián, José Luis Cuevas (q.e.p.d.), Gilberto Aceves Navarro, Luis López Loza, Gustavo Arias Murrieta, Roger Von Guten, Vicente Rojo y Manuel Felguérez.

El arte, antídoto contra la violencia

Ricardo Camacho está convencido de ello y rechaza que el arte sea elitista, muchos menos en la Ciudad de México, "donde la entrada a los museos es prácticamente gratis". Lo que falta, dice, es educación y apoyo a la cultura.

"A cualquier niño en lugar de un videojuego dale un cuaderno para colorear y dale plastilina, cosas que van a generar que su creatividad la vaya proyectando. Porque de lo contrario, nosotros mismos estamos generando violencia", concluye.