Raúl Vera López y Samuel Ruíz García, ex obispo coadjutor y obispo de San Cristóbal de las Casas, respectivamente, vistos en esta foto de archivo de la Associated Press en uno de los actos litúrgicos que oficiaron juntos.
Ahora se busca sucesor para el obispo Samuel Ruíz García

MEXICO. D.F., ENERO 4 (UNIVERSAL) Con los cambios en la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, ya se comienzan a manejar los nombres de los obispos que podrían suceder a Samuel Ruíz García al frente de la misma, después de que se frustrara la posibilidad de que su relevo fuera Raúl Vera López, ex obispo coadjutor, quien fue designado obispo diocesano de Saltillo.

De acuerdo con versiones no oficiales de personas allegadas a la jerarquía católica, los obispos que cuentan con el perfil ideal para hacerse cargo de una diócesis conflictiva serían Héctor González y José Fernández Arteaga, arzobispos de Oaxaca y Chihuahua, respectivamente.

Mientras tanto, entrevistado por una televisora mexicana en el Vaticano, Raúl Vera López, señaló que acepta con dolor la decisión del Papa y manifestó que entrega ese dolor con gusto en favor de la paz en México.

Según información de fuentes allegadas a la jerarquía católica, el obispo que releve a Samuel Ruíz tiene que ser un personaje que tenga capacidad conciliadora, que evite tensiones, que conozca a las etnias y que sea una autoridad sin llegar al autoritarismo.

Las fuentes consultadas explicaron que el obispo diocesano que encabece los trabajos de la Iglesia en San Cristóbal debe contar con habilidad suficiente para dialogar con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) sin que esto implique un enfrentamiento entre católicos, evangélicos, autoridades federales y estatales.

De acuerdo con el currículum de los obispos de Oaxaca y Chihuahua, el primero tiene experiencia en el trato con los grupos étnicos, en la evangelización en medios abruptos como la sierra y además, cabe recordar, se hizo cargo de esta arquidiócesis cuando se detectó la presencia de grupos armados y delincuentes.

Por su parte el arzobispo de Chihuahua, Fernández Arteaga, tomó el cargo cuando las relaciones entre el estado y la Iglesia no eran muy buenas.

Hay que recordar que José Fernández fue el sucesor de monseñor Adalberto Almeida, quien convocó a una suspensión en los actos de culto (celebraciones de misas) en protesta por un conflicto electoral en 1986 en aquella entidad.

De acuerdo con las decisiones que se toman en el Vaticano, se aprecia que cuando se registran situaciones conflictivas, la Iglesia coloca a gente experimentada en esos cargos.

En entrevista para una televisora mexicana, el recién nombrado obispo de Saltillo dijo que para él la decisión de su traslado es dolorosa, pero subrayó que la acepta, con lo cual su corazón se tendrá que hacer más grande.

"Mi corazón tiene que hacerse más grande, vamos a decirlo así. La obediencia sí, dice el texto de la carta a los Hebreos que Cristo aprendió sufriendo la obediencia, pues ¿qué será de nosotros?, aprendemos sufriendo la obediencia pero también tiene el signo de la población, de la ofrenda de la propia vida en bien de aquellos", explicó.

Vera López pidió la bendición no sólo para la diócesis de San Cristóbal de las Casas, sino también para Saltillo, aunque dijo que en la primera persisten sus preocupaciones que "sin duda dejo ahí con mucho dolor".