Foto: Archivo.
Luego de que se pusiera en cuestión la donación del acervo bibliográfico del Centro Cultural Casa Purcell, creadores y gestores culturales opinaron al respecto mientras que otros conversaron con las autoridades de la institución que recibió la colección de libros

Este martes miembros de la comunidad artística y cultural de Saltillo se reunieron con directivos de Universidad Carolina (UCA) para conocer los pormenores de la donación del acervo bibliográfico de Casa Purcell que recibió del Instituto Municipal de Cultura de Saltillo (IMCS) la semana pasada.

“Al final, la Universidad Carolina tiene una vocación de sumar hacia nuestra ciudad, hacia nuestra comunidad. El acervo va a estar abierto a la comunidad, no solo a los alumnos, sino a quien quiera accesar a ella; estamos organizando con los artistas para hacer un protocolo de cómo accesar y cómo cuidar esos libros y la idea es que en conjunto con la comunidad artística vayamos decidiendo cómo mejor cuidar esos libros y si en algún momento los regresemos al Instituto la universidad está más que dispuesta […] De momento están en un lugar seguro y resguardado al que la comunidad va a tener acceso”, comentó Esteban Garza Fishburn, director general de la UCA para VANGUARDIA.

Asimismo señaló que aunque el acervo llega a enriquecer la biblioteca para sus alumnos —en especial ahora que recién abrieron las carreras de arquitectura, planeación urbana y cine, con planes de abrir más carreras en el terreno de las artes— “entendemos que es un patrimonio de la ciudad y la vocación de la Universidad es que todos tengan acceso a él”.

Sergio Castillo, gestor cultural, quien participó en dicha reunión, comentó a este medio que los bienes del IMCS “son patrimonio cultural de la ciudad y así deben ser tratados y conservados. Le exigimos al director del IMCS que no disponga de los mismos como si fueran propios, no es su casa, es la casa de todos”.

Además comentó respecto al diálogo que tuvieron con la UCA que estos “aceptaron la donación de buena voluntad por iniciativa del Instituto, pero que están en la mejor disposición de devolverle su carácter público” y recordó cómo la actual administración del IMCS “desmanteló la biblioteca de arte de Casa Purcell y la confinó en la cocina que ahora funciona como bodega, a pesar de que era fuente de consulta para estudiantes principalmente universitarios que acudían a hacer investigación”.

Por su parte, Mabel Garza Blackaller, directora teatral y actriz, mencionó que, cuando fungió como directora del organismo municipal, se dio cuenta “de la gran cantidad de gente que va a consultarla. No solamente estudiantes de arte, sino público en general, incluso me tocó ver extranjeros. […] Considero que es un error gravísimo que un acervo que se compró con dinero de los contribuyentes, de los ciudadanos, pase a manos de una universidad privada. Los directores no somos los dueños de los bienes culturales de la ciudad. Los dueños de los bienes culturales son los mismos saltillenses”, y agregó que “yo exhorto a la buena voluntad de los hermanos Garza Fishburn, de la buena voluntad de Iván Márquez y que se regrese ese acervo. No tiene nada de malo reconsiderar una decisión”.

Sobre el tema también el escritor y catedrático Alejandro Pérez Cervantes nos compartió su opinión. De acuerdo con el autor de “Los estatutos de la mirada”, libro que forma parte de la colección que ahora se encuentra en la UCA, “este hecho se suma a la larga cadena de omisiones y de irregularidades que se han presentado en torno al tema del acervo bibliográfico de nuestra ciudad”.

“Recordemos que al inicio de la administración de Iván Márquez fue disuelto de manera unilateral el acervo de Acequia Madre, una librería especializada en autores coahuilenses que estaba en los bajos del Teatro García Carrillo. Ahí los cientos o quizá miles de libros de autores coahuilenses fueron retirados sin ninguna explicación de un día para otro. Hasta la fecha la autoridad no ha dado información de qué pasó con este acervo y luego tenemos que en esta donación a todas luces irregular se está disolviendo una biblioteca pública”, continuó, en referencia a cómo el acervo de 1200 títulos se dividió entre tres distintos destinos.

 

Talia Barredo, curadora y directora de Casa Purcell en la pasada administración, comentó que "me parece que es un completo desacierto por parte del IMCS. Además de la distancia marcada con la comunidad cultural, el hecho de despojar a Casa Purcell de la biblioteca muestra el poco interés del IMCS por servir y aportar a la comunidad".

Por último, también conversamos con el editor Valdemar Ayala, quien se encargó en su momento de la curaduría de este acervo. Él considera que el asunto debe ser juzgado “desde diversas perspectivas”.

“Yo que fui el curador de esa selección de libros de historia del arte, de estética, etcétera, reconozco que era un material muy especializado pero no sé qué tanto aprovechamiento tenía. Aquí entra una situación que va más allá de cualquier circunstancia política”, expresó, “entonces, la posibilidad de que se haga un uso constante, conveniente, de un acervo tan bueno como ese pues debe de tomarse en cuenta qué tanto aprovechamiento tenía dentro del espacio público, dentro de una institución pública. Creo que al final con este tipo de acervos es importante que estén donde estén puedan ser aprovechados”.

También buscamos al director del IMCS, Iván Márquez Morales, pero no obtuvimos respuesta.