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En los últimos 10 años la fundación Luz y Esperanza ha protegido de la violencia extrema a cerca de 280 mujeres al mantenerlas en su refugio. Rosa María Salazar Rivera, directora de la institución, señala que las víctimas son protegidas también junto a sus hijos e hijas en un lugar seguro. 

“Las mujeres que van al refugio son las que están en violencia extrema o estén en riesgo de morir. Los factores que se determinan para acreditar la violencia extrema son: que no tengan una red de apoyo sólida, que su pareja las haya amenazado, tenga armas, pertenezca a un grupo de poder que hace que el riesgo sea mayor en las mujeres”, explicó la directora. 

Aunque la fundación tiene 14 años de trabajo a favor de las mujeres, desde aproximadamente 10 se atienden en promedio a 28 mujeres junto a sus hijos cada año.  

“El refugio tiene capacidad para atender a 7 mujeres con sus hijos e hijas de manera simultánea, y pueden permanecer 3 meses máximo; en un año atendemos a 28 mujeres, aproximadamente 28 niños y 28 niñas que están en riesgo”, dijo. 

La fundación Luz y Esperanza también tiene un centro de atención externo en un módulo del Centro de Justicia y Empoderamiento para las mujeres en el que se atiende a 10 mujeres diarias en las diferentes áreas de psicología, trabajo social y el área jurídica.  

En el módulo las mujeres reciben toda la información que necesitan y no tienen un límite de sesiones, sino que se prolongan hasta que ellas logran una independencia.