Foto: Especial

ESTIMADA ANA:

Últimamente, mi hijo de 13 años tiene un carácter fuerte y en ocasiones hasta es agresivo, a pesar que de pequeñito, era el más nobles de mis tres hijos. Era el que más me ayudaba, siempre estaba muy cerca de mí, en la escuela era de los mejores de su grupo y se distinguía por su carácter muy apacible.

 De un tiempo para acá, digamos desde hace un año más o menos, su carácter ya no es el mismo, ahora está aislado del resto de la familia, muchas horas de día está frente a los videojuegos y ya perdió todos los hábitos que tenía de pequeño.

 Ahora ya no hace sus tareas en tiempo y forma, es desordenado con sus cosas, no limpia su habitación y hay días en que no quiere ni bañarse, me contesta muy grosero y con sus hermanos, que son menores, se ha vuelto peleonero.

 Eso provoca que yo le grite y terminemos enojados, es como una guerra constante. Además, quiere que a todo le diga que sí, que le compre videojuegos, cada semana y si no lo hago, se pone de mal genio y no sé cómo manejar esa situación. Por lo que puedo comprobar, muchas de mis amigas pasan por lo mismo, nuestros hijos son de la misma edad y se están comportando de la misma manera, ojalá me pueda dar un consejo, a veces siento que la situación me rebasa.

Gracias Luz Elisa.
 
ESTIMADA LUZ ELISA:

 Considerando su edad, tu hijo y el de tus amigas, están entrando a esa etapa del ciclo vital de la adolescencia, que es considerado por muchos especialistas como un periodo crítico de la vida y además, muy vulnerable, incluso donde esos episodios de violencia o apatía llegan a ser comunes.

 Pero, los especialistas y yo personalmente te lo aconsejo: entre más rápido intervengas y actúes, será mejor el pronóstico. Los niños de hoy necesitan atención, quieren hábitos y reglas y nosotros somos los que nos negamos a hacerlo, no queremos batallar.

 Suele ser más sencillo permitirles que estén sentados toda la tarde frente a la televisión o el iPad, que sentarnos con ellos a estudiar y hacer tarea, pues casualmente las madres tienen otras cosas qué hacer: las tareas del hogar, o están en la oficina y las otras que simplemente quieren “descansar”.

 El caso es que, mientras que no exista un calendario de obligaciones y responsabilidades, los niños seguirán en ese estado de confort y además, llegando al punto de ser malcriados y desobedientes.

 Debes de cortar cuanto antes esa dinámica a la que han llegado, hablar constantemente con él, que te vea interesada en sus cosas, participar activamente en sus actividades escolares, apoyarlo u orientarlo en sus proyectos, inscribirlo en algún club de actividades deportivas o culturales. Puede por ejemplo, inscribirlo en un curso de pintura o en el basquetbol de la escuela. Él necesita distraerse, necesita actividades al aire libre que lo aleje de ese encierro que solo lo está perjudicando.

 Pero para lograrlo, se necesita mucha paciencia y tener la idea clara de que lo que estás haciendo es por su bien, necesita verte fuerte, coherente y congruente con lo que piensas, dices y haces, esa es la clave.

 Los castigos y amenazas de nada sirven si no hay un orden de ideas. Lo mejor siempre será la adecuada comunicación, comenzar a cultivar nuevamente su seguridad, los buenos hábitos y los comportamientos adecuados.
 
ANA