Ilustración: Vanguardia/Alejandro Medina

Intempestivos, totalmente inesperados, los despidos de burócratas federales en el Servicio de Administración Tributaria y otras dependencias, además de la falta de pagos de sueldos y aguinaldos en instituciones de educación superior y media superior, son medidas muy alejadas del clima de fiesta que, se supone, impera a estas alturas del calendario.

De manera brusca, el significado de un “verdadero cambio” en México, por el que votaron 30 millones de electores que llevaron a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, ha resultado muy doloroso para muchísimas familias en todo el País que hasta la primera quincena de diciembre trabajaban en el servicio público.

De acuerdo, quizá la decisión de realizar el “ajuste administrativo” con el que se justifica el recorte de funcionarios del Servicio de Administración Tributaria (SAT) es válida; tal vez sí se duplican funciones y hay gente que le cuesta al erario sin razón, pero eso no aminora la sorpresa, y en algunos casos, tal vez, el dolor por una medida injusta.

Según información extraoficial, en Puebla, Guanajuato, Oaxaca, Jalisco, Tamaulipas, Sonora y Veracruz, han sido cesados del fisco entre 200 y 700 personas en cada entidad. En Coahuila, se afirma que no tienen información de lo que sucederá.

El SAT no es la única dependencia donde las tijeras están utilizándose. Al derogar la Reforma Electoral que heredó Enrique Peña Nieto, AMLO anunció la desaparición del Instituto de Evaluación Educativa (IEE), lo que supone despidos de sus empleados.

En el mismo sentido, en medio del ambiente de posadas, la semana pasada la Comisión Reguladora de Energía (CRE) aseguró que la comisión tuvo que prescindir de 385 trabajadores eventuales a consecuencia de un recorte del presupuesto para el 2019.

¿Por qué ha sido tan cuestionada esta medida, que no hace sino cumplir parte de las promesas de campaña de los candidatos de Morena? Obviamente el discurso de austeridad no se materializó como se esperaba. Quizá todos veían en la lista de cesados a funcionarios de alto nivel y sueldos estratosféricos, pero resulta que el recorte se da en todos los niveles del servicio público.

Ya parece choteo, pero al hablar del caso, el Presidente López Obrador aseguró que se revisarán las denuncias de despidos injustificados. “Se está respetando los derechos de los trabajadores de base, sindicalizados, ya hemos dicho que el ajuste es hacia arriba, entonces voy a revisar este tema”.

Declaraciones por el estilo hizo el Ejecutivo federal en el tema del presupuesto universitario y el asignado a la cultura. En el primer caso, tras las críticas, AMLO declaró que era un error que ya estaba corregido. Pareciera que dan el golpe y si nadie protesta lo dejan, y si se alzan voces, se enmienda la plana.

Habrá que ver cómo resuelve el nuevo gobierno las manifestaciones de quienes creen que su despido sería injusto. Falta además, claro, conocer qué sucederá con los más de 11 mil funcionarios buscan un amparo contra Ley de Remuneraciones que frenó el Poder Judicial.