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La experta manifestó que es natural que los niños, en nivel Preescolar, pasen por una etapa de reconocimiento de su cuerpo, sin embargo, aseguró que cuando buscan realizar una penetración con algún compañero, es porque tienen un antecedente de haber sido penetrados o por lo menos haber observado una penetración

La agresión sexual que habría sufrido un menor de tres años en un jardín de niños de Saltillo representa un foco rojo para las autoridades educativas, quienes en coordinación con la Secretaría de Salud tienen que alertar y hacer conciencia sobre el tema, consideró la psicóloga especialista en niños María Luisa Gaytán.

La experta manifestó que es natural que los niños, en nivel Preescolar, pasen por una etapa de reconocimiento de su cuerpo, sin embargo, aseguró que cuando buscan realizar una penetración con algún compañero, es porque tienen un antecedente de haber sido penetrados o por lo menos haber observado una penetración.

“Para haber tocado a un niño con una rama, están simulando un pene con la rama y han visto penetrar a alguien con un pene, pero como no tienen la erección suficiente o tamaño, buscan un instrumento parecido para hacerlo, pero es una agresión y si fue en grupo es mucho más grave, porque empiezan a contaminar ese tipo de conductas antisociales dentro del jardín de niños”, consideró Gaytán.

Por otro lado, la especialista aseguró que las escuelas, en ese nivel educativo, están obligadas a realizar una supervisión constante de los sanitarios del plantel para cerciorarse de los horarios en que van los niños y si lo hacen en grupo o individualmente.

“Esto no es un juego, ya es un punto rojo de alarma, ese niño ha sido abusado y ha visto el abuso. Lo interesante es que ese niño que fue víctima lo hable y lo dice, quiere decir que está en un medio donde hay una comunicación asertiva, donde sabe que eso que pasó no es correcto”.

Gaytán aseguró que la Secretaría de Educación, en coordinación con la Secretaría de Salud, tiene que hacer conciencia entre la ciudadanía sobre el tema, así como capacitar a las escuelas para que ejecuten un protocolo de prevención de ese tipo de casos.

“Lo más importante es que los maestros hagan conciencia de reglamentar las instalaciones, el trato entre los alumnos, adentro y fuera del salón, todo eso deroga en muchas más problemáticas si no se evitan o previenen”.

Finalmente, comentó que tanto padres de familia como maestros, desde esa edad, tienen la obligación de decirles a sus hijos lo que deben y lo que no deben de hacer.