El fenómeno político llamado Andrés Manuel López Obrador es capaz de concitar que quienes han sido enemigos ‘irreconciliables’ en la arena política por lo menos consideren la posibilidad de ‘hacer las paces’

Desde el fin de semana anterior se especula fuertemente en todo el País respecto de la posibilidad de una alianza electoral entre los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática, cuyo propósito sería arrebatarle a Morena el control de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

Las dirigencias nacionales de los tres partidos mencionados han expresado abiertamente la posibilidad de la alianza y han acordado “explorar” la construcción del acuerdo, limitado a un número que ronda la mitad de los distritos electorales federales del País.

En principio, el acuerdo entre estas tres fuerzas políticas incluiría a Coahuila, es decir, a los siete distritos electorales federales que se disputarán en el territorio estatal el próximo mes de junio. Sin embargo, los dirigentes estatales de las dos principales fuerzas de esta eventual alianza –PAN y PRI– han expresado serias dudas respecto de dicha posibilidad.

En entrevistas por separado, Rodrigo Fuentes (PRI) y Jesús de León (PAN) han advertido, en primer lugar, que la alianza en Coahuila no es un hecho y, en segunda instancia, han señalado que existen serios impedimentos para que ésta pudiera llevarse a cabo.

El dirigente estatal del PRI en la entidad, Rodrigo Fuentes, fue el más enfático en este sentido: “Las pláticas que se tienen con otros partidos y con otras organizaciones, es que a nivel nacional se pueda trabajar en un acuerdo o una alianza en 150 de los 300 distritos que están en territorio en el País, pues en 150 se puedan ir en alianza con otros partidos. Ese es el acuerdo”, afirmó.

Precisó, sin embargo, que “…en el caso particular de Coahuila, lo más seguro es que difícilmente vayamos en alianza con el Partido Acción Nacional o con el PRD. Estas alianzas o estos acuerdos se van a hacer en otras entidades, principalmente en aquellos estados en donde se elegirán 15 gubernaturas”.

Por su parte, Jesús de León advirtió ayer que existen múltiples “agravios” (del PRI a su partido) que dificultan la posibilidad de que en Coahuila pueda construirse una alianza y que múltiples voces al interior del PAN advierten de la imposibilidad de un acuerdo de este tipo.

Por otra parte, advirtió que la única forma de que la alianza se concrete es que esta incluya la elección de los 38 ayuntamientos de la entidad, lo cual implicaría integrar planillas comunes entre PAN y PRI –con alguna participación del PRD– en los principales municipios de Coahuila.

Estamos a unos cuantos días del desenlace de esta discusión y de que se defina –o se diluya– esta alianza improbable entre dos partidos históricamente antagónicos –al menos en el terreno electoral–, que hoy han considerado la posibilidad de caminar juntos en una elección.

Veremos pronto si el pragmatismo electoral se impone a la “congruencia ideológica” en territorio coahuilense. En todo caso, queda claro que el fenómeno político llamado Andrés Manuel López Obrador es capaz de concitar que quienes han sido enemigos “irreconciliables” en la arena política por lo menos consideren la posibilidad de “hacer las paces” de forma transitoria.