Justo una semana después de su estreno mundial en el horario estelar de la cadena Univisión en Estados Unidos llega mañana al de “Las Estrellas” la más reciente producción de Televisa “Amar a Muerte”.

Representando el regreso a las pantallas de Angelique Boyer dos años después del fracaso del refrito de “Lazos de Amor”, “Tres Veces Ana”, y quizás porque el haber hecho pareja por tercera ocasión tras las exitosas “Teresa” y “Lo Que la Vida me Robó” con su también pareja en la vida real Sebastián Rulli es que ahora se lo cambiaron por el galán también argentino Michel Brown, recién desempacado de la teleserie para TNT “Falco”.

Y si bien es cierto la manufactura de “Amar a Muerte” es de primer nivel, la historia original del escritor venezolano Leonardo Padrón, quien dio un primer gran éxito a la cadena Univisión en el 2010 con “Eva Luna”, protagonizada por la regiomontana Blanca Soto y el colombiano Guy Ecker, es aunque se nos quiera vender como de lo más original en teleseries en los últimos años, una historia de transmigración de almas que la cadena rival de Univisión en Estados Unidos, Telemundo, ya había aproximado en “El Cuerpo del Deseo”, del 2004, donde el galán otoñal Andrés García muere asesinado a manos de su joven esposa (la desaparecida Lorena Rojas) y su joven amante (Martín Karpan) para regresar a cobrar venganza en el cuerpo del galán cubano Mario Cimarro al transmigrarse su alma ahí.

Es cuando Padrón, para no verse muy descarado con respecto a un supuesto plagio, si bien mantuvo en “Amar a Muerte” la premisa similar a “El Cuerpo del Deseo” teniendo a Angelique Boyer como la esposa que en colaboración con su amante interpretado por Alejandro Nones son cómplices de la muerte de, en su caso un magnate de los medios inclusive presidencial interpretado por Alexis Ayala, al cuerpo al que se transmigra es el de un criminal (Brown) que es enviado a la silla eléctrica en San Antonio, Texas, a raíz del asesinato de un juez, pero quien a la vez tiene deudas con el crimen organizado, para luego de sobrevivir al voltaje mortal gracias a la transmigración del alma del magnate no sólo evade a la justicia gringa, los malos y hasta un huracán para regresar a México para vengarse.

Todo lo que contamos sucede en el primer capítulo, y esa saturación de situaciones es la que ensombrece una trama que mejora a partir del segundo capítulo donde se ve que el alma del criminal se transmigra por su parte en el cuerpo de un profesor de antropología de México (Arturo Barba), cuya inclusión le da un giro a las semejanzas con “El Cuerpo del Deseo” así como el hecho de que el personaje de Angelique, si bien originalmente estaba coludida con su amante en conquistar al magnate y casarse con él para irlo despojando de su fortuna, se había encariñado con él y su inesperado asesinato la sorprendió tanto como a los hijos y familia de los cuales la única aliada parece ser el ama de llaves que interpreta una primera actriz por fortuna revalorada como Marta Zamora.

Bienvenida “Amar a Muerte” pues a “Las Estrellas”. Si bien es de lo mejor que ha habido en su horario estelar desde “Por Amar sin Ley” habrá que esperar con reserva su desarrollo con dichos antecedentes.

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